VEN, PASA SIN LLAMAR


MENSAJE Y CANCIÓN DE BIENVENIDA AL BLOG
(Pinchar sobre el texto que sigue, para escuchar la canción):
VEN,
PASA SIN LLAMAR
(*) Vídeo de la CANCIÓN: pinchando en cualquier parte del texto de bienvenida anterior (Le puso música y voz: Amador (Dorchy Muñoz) Gracias.

*Tanto los TEXTOS como las FOTOS de cada entrada del Blog son autoría de Ángeles Fernangómez. En algún caso excepcional en que no fuera así, siempre se especifica el nombre del autor o autora y se cuenta con su consentimiento.


martes, 19 de marzo de 2013

MI HIJO Y EL MAR (en el DÍA DEL PADRE)

A mi padre
A mi hijo


MI HIJO Y EL MAR


Ahí duerme mi hijo
y yo le miro desde el mar,
dentro del mar.
A un paso de mi mano, frente al mar.
Nado a su encuentro fundida con el mar.

Distingo su balcón de blancos filos,
abanicado por  palmeras.

Voló,
y fue a posarse al borde mismo de una isla.
Se quedó
mirando al mar.

Me sumerjo y emerjo para verle desde el agua.
Olas golpean mi espalda y
el agua me permite ingravidez.

Y se me antoja
que el mar fuera su padre
y llegara al mar mi hijo
en busca de respuestas
que le diera el mar.

 Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

viernes, 8 de marzo de 2013

MUJERES (para un 8 de Marzo)

                                                                                              Foto: S.C. // Arreglos: A.F.
2013)
MUJERES

La mujer lluvia
engendró hijos de viento,
deseos de volar el horizonte,
corregir el nortesur de su destino,
neutralizar la esclavitud del llanto.

La mujer fuego
sedujo al mar en la distancia.
Su herencia fueron olas de gigante,
su duelo, no tocar jamás al ser amado.

La mujer viento
enloqueció de ansia en la caricia,
mejillas inflamadas, y su pelo
enredado entre los brotes y la lluvia.

La mujer tierra
hizo el amor con todas ellas,
cedió su útero, les germinó sus crías,
y entregó su nombre para rotarlo con mayúscula.

Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)


jueves, 7 de marzo de 2013

FAROLA



(2006)
En las noches
de la calle blanca
soy yo quien te hace
              sombra cuando pasas.

De día
dejo de creerme sol.
Y me apago.

Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

lunes, 18 de febrero de 2013

CONECTA CON MI VOZ

                             (Foto: Santiago Carrasco)


CONECTA CON MI VOZ
Cada poema tiene su propia música interior
Cada poeta escribe las notas de su propia partitura: su voz

(2013)

Danza…,
danza al ritmo de mi música interior,
ponte de puntillas y gira mis palabras en el instante justo en el que yo
pulse el mando de girarlas.
Contonea mis letras, ondula mi metáfora, siente
cómo se escande la idea, línea abajo,
y levita a un tiempo con mis notas, tuyas ya.
Danza, danza, danza…, sigue
hasta que cierre el lenguaje la abstracción.
Danza, danza, danza…, siente
que te empapa el ritmo que mece a la palabra,
que te penetra el golpe de platillos en las sienes.
Danza, danza..., sintoniza
el dial de mi cadencia y los vocablos, ve a mi paso,
toma mis silencios y descansa.
Lee al compás con que te escribo –porque te escribo a ti, y a ti…, y a mi–.
Danza conmigo
y entenderás mi verso, mi estrofa, y mi canción.
                                                                                 

Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto)
Todos los derechos©Santiago Carrasco (foto)

sábado, 9 de febrero de 2013

LA MÁSCARA (en cuatro tiempos)

                                            (Foto tomada de Inernet)
                                                                                                                                      (2005)
 LA MÁSCARA
 (En cuatro tiempos)   

            ¡Carnaval, Carnaval / Carnaval, te quiero …!
            -Hola Alfredo; qué tal, Mario.
            -Hola…, Máscara, ¿quién está detrás de esa blanca palidez?
            -¡Ja, ja, ja! Soy la muerte vestida de porcelana, y vengo en busca de vuestras podridas almas.
            ¡Alegría y buen humor / en el mundo entero…!
            -¡Déjate de coñas!, eres Sara, ¿a que sí? O no. Fernando, eres Fernando. Tienes una voz tan ambisex que no hay quien sepa lo que eres.
            -¡Venga hombre, frío-frío! Mario, a ver si tu eres capaz de adivinar quien soy, ya que Alfredo no da una. Por cierto: ¿cómo te va con Rosa?
            -¿Con quién?
            -Con Rosa, te pregunto por Rosa; no te hagas el sueco, anda. Oye: ¿ésta es tu mujer, verdad?, me cuesta reconocerla con ese disfraz de ciervo tan elegante; luce una cornamenta arbórea preciosa.
            -Mario, ¿quién es esa Rosa por la que te pregunta y qué quiere decir con lo de la cornamenta?
            -¡Y yo qué sé! ¡Esta tía (o lo que sea), está mal de la cabeza! ¿No serás la loca de Teresa?
            -¡Frío-frío! ¡Pero que muy frío! Tampoco tu lo adivinas.
            ¡Qué hiciste, abusadora /¡qué hiciste…!
            Se os acabó el tiempo. Me voy, que habéis perdido la partida. Tengo una marca inconfundible en mi cuello y ni os habéis enterado: ¡Mirad! Ahora os pasareis la vida mirando cuellos como vampiros para intentar descubrirme. ¡Adiós! ¡La noche es joven!
            ¡Carnaval, carnaval…!

II

            -¡Hola, Rosa! ¡Qué cambiazo! Casi no te reconozco, pareces hasta guapa con ese disfraz de Campanilla que llevas. Por cierto: ¿y  Peter Pam? ¿Le has dejado cuidando de tu hija? ¿Y cómo va lo de tu ascenso, chica?
            -Oye, ¿por qué no te quitas la careta y veo quién eres? Sabes mi nombre, sabes que tengo una hija, sabes…
            -Se también que hace unos días discutiste con tu jefe por un asunto de cifras, sí; las noticias vuelan; pero no tienes que apurarte, estás bien protegida...Y, a propósito: esto no es una careta, sino una elegantísima máscara veneciana, única en el Carnaval.
            -¿Quieres decirme de una vez quién eres?
            -No.
            -Lo averiguaré.
            -¿Cómo?
            -Hay algo que te delata.
            -¿Si?
            -Si, ese lunar en el cuello. Y no me gusta -seas quien seas- que me hagas preguntas tan indiscretas e insinuaciones tan groseras.
            -Pues lo tuyo no es nada. A Mario le pregunté por su... amante -¿te suena quién puede ser?-,  y delante de su mujer.
            -¿Mario? ¿Qué Mario? ¡Ya está bien, da la cara de una vez! ¡A ver!
            -¡Ah, no, no! La máscara no se toca. Son reglas del juego. ¡Hasta la vista!
            ¡Alegría y buen humor...!
   
III

           - Es alguien del trabajo, te digo que es alguien que está aquí, entre nosotros. Quien  se esconde tras la máscara es una mujer, a mi no me engaña por mucho que imposte la voz. También se tropezó con Rosa, y ¿sabes qué le preguntó? Pues: “¿Cómo va lo de tu ascenso, chica?”. ¿Quién, sino uno de nosotros, puede estar al tanto de ese asunto? Te digo que está entre nosotros. ¡Esa máscara  veneciana, tan pálida como la muerte misma, la más blanca de todo el Carnaval! Yo diría que quien nos está tomando el pelo es Dácil, ¿qué te apuestas, Alfredo? Pude ver su cuello, una farola le daba de plano y, en el lado izquierdo tenía un lunar pequeño y negro, ¿no te fijaste? Cuando me preguntó qué tal con Rosa me acojoné; ¡coño, que iba con mi mujer!, ¡menudo mosqueo se agarró…! ¡Si descubro que es Dácil se entera. O quien sea, me da igual, joder! Hay gente que se cree que detrás de una máscara puede decir todo lo que se le antoje. ¿Qué buscaría, que mi mujer descubriera lo mío con Rosa o acojonarme sólo para divertirse?
            ¡Espera! ¡Ahí viene Dácil! Disimula y mira bien, pero recuerda: un lunar en el lado izquierdo del cuello.
            (.../...)
            ¡Joder, que no!, ¡que está más limpio que la palma de mi mano! ¡Ni una jodida manchita! ¡Nada, que tampoco es ella! Pero te digo que es alguien del trabajo, ¡vaya que sí!
            -¿Y Cande? Ella tiene que saber todos estos “secretos” de los que habla la máscara, ¿no?
            -¿Cande? ¿Mi secretaria? ¡Vamos, Alfredo! Cande jamás haría una cosa así. Si casi pide permiso hasta para respirar. La Máscara es mucho más alta. Además, Cande no sabe nada de lo mío con Rosa. Rosa nunca dice su verdadero nombre cuando me llama al trabajo.
  
IV

            ¡Ay espejo, mi espejito querido! Tu y sólo tu  sabes todo sobre mi! Por eso conoces lo bien que me siento detrás de esta bendita máscara veneciana. Soy capaz de cualquier cosa aquí dentro, no tengo miedo ¿verdad que no?
Yo que me corto por todo, que no me atrevo a nada, que me tiemblan las piernas en cuanto tengo que hablar de lo que sea, que…, que soy la timidez andante, sí. Yo, que siempre soy anonimato y nada más, aquí dentro me siento libre y digo lo que siempre callé.
            No me vas a creer, espejito, cuando te cuente lo que he  hecho y las cosas que he sido capaz de decir con esta nueva identidad entre murgas y comparsas.
            Ya me cansé de no atreverme a nada, quiero seguir siendo siempre esta sombra pálida que hace lo que siente y habla claro. Un Carnaval eterno es lo que quiero.
            ¡Si hubieras visto, espejo, la cara de Mario cuando le pregunté por su amante y llamé cornuda a su mujer…! ¡Claro que me lo puso a huevo con ese disfraz de venado que llevaba! ¡Ah, cómo les odio!: “Cande, ¿me pasas con mi marido?” (...) “¿Qué no está, y dónde ha ido?” (...) “¡Ya, no sabes, claro!” (...) “Pues le dices que me llame, y no te olvides ¿eh?”.
            Y luego él, que cuando habla con la zorra esa no quiere que nadie le interrumpa: “Cande, que no me moleste nadie” (...) “Dile a mi mujer que  no estoy…” (...). Y yo en  medio de todo, dándole disculpas a su mujer y oyendo cómo se ríe cuando habla con la otra. "La otra" nunca dice su verdadero nombre cuando le llama, pero yo sé muy bien quién es. ¿No podrán dejarnos en paz ni en las horas de trabajo? Ese tiempo me pertenece y ellas se entrometen a todas horas; las escupiría. Pero lo único que digo es: “Sí, muy bien” (...) “Sí, claro que sí, como tú digas Mario…, de acuerdo Mario”
 No hago más que parecer amable cuando lo que de verdad quiero es que les folle un pez a todos, (bueno, a él no). ¿A que sí, espejito; a que tú me entiendes?
¡Caray, este lunar no hay quien lo quite, se adhiere a la piel como  si fuera propio! 

Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto)

miércoles, 2 de enero de 2013


miércoles, 5 de diciembre de 2012

ASÍ TUVO QUE SER


(2010)

ASÍ TUVO QUE SER

 Tuvo que ser así.
Tuvo que ser que se nos acabaran los surtidores
cuando aún teníamos líquidos para sentirnos vivos;
desaparecieran los pavos reales antes que el tacto de sus plumas;
disolverse el apetito, mientras rebosaba la despensa todavía;
quedarnos sin pulmones cuando aún teníamos aire.

Tuve que juntarme con Rimbaud para vivir a tope y acabar temprano la partida.
Tuvo que ser que me dieras un regalo que regar para después de tu muerte.
Tuvo que ser la noche.
La noche… y un vaso sobre la mesa, con el que alimentabas
 la tristeza miope de tus ojos, taladrando el humo hacia los míos, y que yo
confundiera caricias con carencias, libertad con otro modelo de barrotes,
abandonando mi yo para hacerle un TAC a tu conciencia
y auscultar cada mañana el daño que te infectó la diminuta piel del alma.
Tuvo que ser que cantáramos a gritos cuando ya no quedaban sonidos en el 
                                                                                                           [mundo.
Así tuvo que ser, para que hoy me reconozca en cada paso.

Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

martes, 11 de septiembre de 2012

GUARDARÉ TU RISA (a Cristina Rojo)

Zona "Fuego" en La Lobera de Gredos, donde Cristina dirigió una especie de conjuro, y en él gritaba: ¡ fueraaaaa ! 

(2012)
GUARDARÉ TU RISA
A Cristina Rojo
Hago memoria:
¿dónde fue que te vi por vez primera?
¿dónde contemplé tus rizos negros, risueña bruja de los vientos?
No ubico nuestro primer cruce de miradas,
pero sé que había poesía en el choque inicial de nuestros ojos.
¿Qué nos unió sino la rama fértil del poema?
Reír es tu forma de Amar, amiga.
Luego,  llegó el paisaje, tintado de lírica y de notas.
Y soplamos estrofas a la cordillera.
Ritos a fuego abierto en el otoño,
asida por las manos la manada
      de poetas-lobos.
Y tú: ¡fueraaaaaa!
E invocabas a la Tierra
¡Fuera!
Y conjurabas al Viento
¡Fuera, fuera, fuera todo aquello que no nazca y sea!
Y avivabas con tu chispa la del Fuego.
Cuando invocaste al Agua, las nubes te escucharon, bruja:
(¿alguna vez te dije que eres mi bruja preferida?)
Tú me elevaste a Reina Celta, luchadora en Anglia.
Sacaré toda la fuerza de mi pelo rojo,
seré la Boadicea que me hiciste ser: juro que te entregaré a la mano la victoria.
Y guardaré tu risa en un cajón de plata.
Reír es tu forma de Llorar, hermana.

NOTA: la primera vez que Cristina vino a los encuentros poéticos de La Lobera de Gredos, recuerdo que me dijo: "me recuerdas a la reina celta Boadicea, en todo".


Dibujo del poeta ENRIQUE GRACIA TRINIDAD
Gracias, Maestro(en mi nombre y en el de Cristina)


ABRAZADAS, y ABRAZADAS A LA GRAN SABINA
(septiembre 2012)




 Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto)  y Santiago Carrasco (fotos)

viernes, 31 de agosto de 2012

LA HORA DE LOS NAIPES


 (2012)

LA HORA DE LOS NAIPES 
                                                                                          A Eduardo

Cómo alcanzar el cabo de este ovillo.
Cómo erguirme y escapar de la cárcel que me tejo,
si no se va esta angustia, si no cede,
si el dolor oprime todas mis fronteras.

Escapé: no hay sombra

Volví: falta la luz

Tomé el pincel:  se nublan los colores

Ya recorrí a oscuras el pasillo, y ahora…
me derrumbo en esta cama, empapada
del llanto de mis poros, de mi llanto. Ay,
que no declina, no, que me estrangula, que me asfixia. Me taladra
como una línea gris directo a los cipreses.

Apagué el teléfono:
no quiero oír la voz de las demandas.
¿Cuántas veces así, para mañana siempre?
Llegó la noche a las ventanas:  ahora,
ya se igualó la calle con mis sienes;
no hay adverbio de lugar que me socorra.
no hay Madrid ni Toledo que calmen.
                                               ¿Dónde el punto de fuga de este cuadro triste?

El sinfín, el no retorno, ¿quién impuso el castigo
de ganarse la vida, embrutecerse?
Mis deseos solo alcanzan a mis lienzos, a mis libros,
la enciclopedia y una lámpara:
absorber
lo aprendido por  los hombres y los años.

También necesito de una madre, pero es tarde,

tengo que acallar mi pálpito, salir
de este embudo oscuro en que no quepo, silenciarme.
Ya cubren los naipes el tapete:
sólo sentiré un frío tremendo en mi garganta.
Tal vez, ni oiga el ruido estrepitoso de La Nada.


Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

jueves, 9 de agosto de 2012

LOS VERSOS DE MESTRE

En el Recital "VERSOS PARA UN BOSQUE MÁGICO" en el HAYEDO DE BUSMAYOR (El Bierzo - León), el 4 de agosto de 2012.
Este poema fue dedicado a Juan Carlos Mestre, ya que unos versos del poeta inspiraron un día mi poema.


(2005)

                            LOS VERSOS DE MESTRE

Cada amor que termina 
es un cementerio de abrazos
Juan Carlos Mestre (de "Cavalo Morto")


Los versos,
la frase que me llevé  puesta.
Me quedó colgada de entre los sentidos.
Pegada.
No supe evitarlo,
¿quería?
El poeta Mestre me daba la noche:
Invierno. Acordeón en música de versos:
  "Cada amor que termina
 es un cementerio de abrazos",  
recita
                       me canta                     
  sentencia
   golpea
     declama….
                       
 ¡Me estampa en la cara!

Marcho. Pienso en los muertos.
                Me duelen los brazos, el pecho se hunde...,  pesa.                   Me quemo.
Corro a buscar flores. En la noche.
¡Corro!
 Pienso azucenas.

Una estrelitzia para aquel tan fuerte.
Al de aquella tarde en que ya no te esperaba, la flor del azahar.
El brezo blanco para el que me supo a miel con leche,
(no, magnolias; mejor que sean magnolias).
Amapolas, también pondré amapolas.
Calas blancas –una es suficiente-, se la daré
al que me subió hasta el cielo aquella noche.
Rosas. Rosas rosa, como a mí me gustan.
Esas...,  al que duró tanto, tanto...
La flor del geranio rojo, jazmines, madreselvas...

Tristes de pétalos los ojos,
flores para las tumbas.
Abrazos floridos
Abrazos muertos
Crisantemos para el amor.


Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto 
Vídeo: Santiago Carrasco