VEN, PASA SIN LLAMAR


MENSAJE Y CANCIÓN DE BIENVENIDA AL BLOG
(Pinchar sobre el texto que sigue, para escuchar la canción):
VEN,
PASA SIN LLAMAR
(*) Vídeo de la CANCIÓN: pinchando en cualquier parte del texto de bienvenida anterior (Le puso música y voz: Amador (Dorchy Muñoz) Gracias.


*Las FOTOS que acompañan a las entradas de este Blog has sido tomadas por Ángeles Fernangómez. En algún caso excepcional en que no es así, siempre se especifica el nombre del autor y se cuenta con su autorización.


jueves, 26 de mayo de 2011

A propósito del 15-M y del 70 cumpleaños de Bob Dylan: "LAS BANDERAS"








Nunca escribiré nada
que me avergonzara enseñar
 a Bob Dylan.
Benjamín Prado


A la memoria de John Lenon


(2008)

LAS BANDERAS

Se abrazaban,
llegaban a un acuerdo.
La tela de una se amarraba al mástil de la otra.

Dos banderas,
de signo opuesto,
se entendían
por la acción del aire
en movimiento.

¿No será verdad,
políticos,
que la respuesta
está soplando en el viento?
 .

(Este poema fue recitado junto a la estatua del Oso y el Madroño de la Puerta del Sol de Madrid en la noche del 21 al 22 de mayo de 2011)
.
JOSÉ LUIS SAMPEDRO: ese gran sabio, esa gran persona.

Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

lunes, 16 de mayo de 2011

DESDE QUE SOY CAPAZ



Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

viernes, 6 de mayo de 2011

CREDO FINAL (a J.L. Zúñiga)

CREDO FINAL
(2011)


A José Luis ZÚÑIGA

Y sucedió que él
aprovechó la cuenta atrás para seguir viviendo,
fue contando a sus amigos lo del billete de ida sin retorno,
nada de aspavientos ni desesperaciones,
mucho de amor y de pisar el suelo.

Sucedió que a domicilio nos entregó a su hijo
de setenta y pico páginas y muchas que otras muertes,
que midió el tiempo y quiso a los que amara tanto.
Sonrió, rió incluso, pero vivió, sin esconder la cabeza bajo el ala.


Sucedió que su objetivo
—a tan corto plazo como le permitía la vida—
fue una fiesta de presentación y de hasta-siempre-amigos,
sin victimismo alguno, sin caras largas ni gotas transparentes,
archivando la lógica tristeza en el baúl de los misterios,
mientras su sonrisa, de abrazo con palabras, informaba
de que ya veía la bala en su cabeza, y a la vida
con el dedo apoyado en el gatillo,
porque a él —como a todos—, le mató la vida,
y hay que saber echarse en brazos de la muerte.

Y sucedió también
que nos dejó un canto de fe y de esperanza como último mensaje,
porque él, que no encontró jamás a Dios por ningún lado,
–tal vez porque tuviera un credo nada afín con las deidades—,
sin vacilar —o haciéndolo—, lírica y públicamente dejó dicho
que creyó
¡en El Hombre!


Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto)