VEN, PASA SIN LLAMAR


MENSAJE Y CANCIÓN DE BIENVENIDA AL BLOG
(Pinchar sobre el texto que sigue, para escuchar la canción):
VEN,
PASA SIN LLAMAR
(*) Vídeo de la CANCIÓN: pinchando en cualquier parte del texto de bienvenida anterior (Le puso música y voz: Amador (Dorchy Muñoz) Gracias.


*Las FOTOS que acompañan a las entradas de este Blog has sido tomadas por Ángeles Fernangómez. En algún caso excepcional en que no es así, siempre se especifica el nombre del autor y se cuenta con su autorización.


martes, 14 de noviembre de 2017

ME PIDE CUPIDO

                                                           Imagen tomada de Internet
2017


Me pide Cupido que le entregue
todas las flechas que me ha dado.

Dice que mi tiempo terminó
que ya no sangro
que no siento dolor
cuando el disparo me perfora.

Me niego a devolverle mis tesoros a ese loco.

Buscaré recursos
para dar vuelta a los relojes
y que ese excéntrico ángel de los rizos
me hiera de vida cada noche hasta la muerte.

Además
me quedaré con los recuerdos.

.

Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto)

martes, 3 de octubre de 2017

Soy el poema...

2017

Soy el poema
que tratas de escribir.
Me escondo 
bajo el inmaculado lienzo
del papel en blanco que te habita.
Soy el poema 
que traes entre manos y te pido
que no me escribas,
que aguardes, que respires...
Te pido que me sientas y, si acaso,
dibuja luego notas al azar, letras 
con sabor a veneno o nube dulce
e intenta que se abracen
hasta conferir
el estado absoluto
en que la palabra toma forma
y cobra el sentido imprescindible
para ser parida por el alma.

Solo quiero ser si tú me gestas
en la orilla ancha de tus sueños,
la que deja atrás todo lo aprendido
y aparece silenciosa o con estruendo
allá donde radica la emoción.
Dibuja, 
traza signos que no entiendas,
no te importe,
pero no dejes nunca
de ponerles alma, de sentirlos,
de que te pertenezcan
con capacidad de trascender.

Soy el poema
que dibujas con el sexo, con el vientre,
el no nacido,
la palabra que tienes en la punta de la lengua
la metáfora que aspiras a encontrar
el espectro que ronda tu cabeza
pero quiere nacer del corazón.

No me escribas
si no logras encontrarme.
No me busques.
Siéntate y observa el simple paso
del viento por las hojas
conéctalo despacio 
con ese tú que está muy lejos
de la piel.

No me escribas
como las máquinas escriben documentos
No. Jamás así, pues de esa forma...
no sería yo. 
Y yo
nunca sería tu poema.


Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

lunes, 26 de junio de 2017

Centáuride



Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

lunes, 12 de junio de 2017

A PROPÓSITO DEL FARO



A propósito del faro quise yo
ser luciérnaga de mar aquella vida,
al cabo amanecer e iluminar
el calmado verde de sus ojos
y el líquido rizado
de las olas.

Di vueltas a mi eje vigilando
costa y mar
hasta el delirio inevitable.

Un día
salvé de la muerte a una sirena
y los barcos
rectificaban su rumbo
al contemplar mi parpadeo.

Mientras yo hacía mi trabajo
los muchachos hacían el amor
en mis contornos.
.
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

viernes, 12 de mayo de 2017

EL CEMENTERIO EN LLAMAS


                                                                                                                                                      Foto tomada de Internet


EL CEMENTERIO EN LLAMAS

Subía el alma del muerto ciprés arriba hasta la cima. Abajo quedaba un cuerpo al que siempre detestó.
Se paró en la afilada cumbre del árbol de los muertos y, con esa mirada que solo poseen las almas liberadas, esa mirada sin ojos que todo lo traspasa, observó sus huesos malformados en el interior de la caja dentro de la tumba; su carne aún sin deshacerse, sus manos toscas, su rostro repulsivo y monstruoso suavizado ahora por los párpados cerrados.
Jamás se sintió a gusto en ese cuerpo horrible que le tocó en suerte y que en otras épocas hubiera deambulado de feria en feria sin que nadie recalara en sentimientos. En el mundo del presente en que vivió las apariencias se guardaban, pero no fue capaz de salir de su pequeño entorno ni mirarse a espejo alguno.
Las carcajadas del alma resonaron desde lo alto del ciprés por todo el camposanto. Por fin era libre, se había desprendido de aquella materia como la serpiente se desprende de su piel para la renovación del año. No tenía intención alguna de ocupar más cuerpos por ahora; probablemente jamás volvería a ocuparlos.
Satisfecha, sobrevoló el cementerio a la velocidad del rayo varias veces hasta sentirse rayo. El ciprés por el que había subido hasta las nubes estaba justo a los pies de su tumba. Miró hacia abajo de nuevo. Allí estaba su cuerpo sin vida, ¡sin alma!; observó su vientre abultado por el efecto de las últimas pastillas, ese cuerpo que ya no, pero que le había tenido atrapado durante más de setenta años en las mediciones de la Tierra, aunque quizá un segundo de eternidad tan solo… De repente, sintió el deseo de fulminarlo, de no dejar reconocible ni un rastro, de que no quedara nada, ni un recuerdo material de lo que fue.
    Tomó conciencia de la distancia y volvió a sentirse rayo, a serlo, ser ¡rayo!… y sobrevoló como el vértigo las copas de los cipreses. Con un instinto casi humano, golpeó con fuerza al que estaba a los pies de su tumba, el más alto y más longevo. Provocó con ello un estallido de fuego que se extendió por las ramas con el choque, el viento hizo que saltaran las llamas de uno en otro de los árboles, ardían como enormes cirios convirtiendo el cementerio en el infierno de Dante. El mármol de las cruces se calentaba, agrietaba y rompía. La noche se hizo luz de fuego en el valle de los muertos. El alma-rayo impactó en la tumba de su antiguo cuerpo haciendo añicos la lápida y todos sus contornos, el calor y las llamas envolvieron la caja de madera devorándola en segundos. Todo fue color de fuego en un instante.
El resto, ya solo fue cumplirse los deseos del alma y deshacerse para siempre de recuerdos.

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Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto )