
Ay, señora.
No sabe usted bien
de la ansiedad del hijo
al que le han devorado referencias.
No tiene usted ni idea
de las carencias que él acuña,
roto de un lado y herido de cojera.
Señora,
coma de la seta un pedacito y
hágase un momento muy pequeña,
finja que siente
que nadie le hace caso.
No, no. Siga sintiendo, no se pare,
un ratito más siquiera
hasta que pueda dar acuse de recibo.
Hágase niña ignorada.
¿No nota que sus manos se descreen?
¿No duda entre gritar o hacerse muda?
Siga, señora, quédese unos años
hasta ver el tránsito.
¿Nota, quizá, que su cuerpo
ha madurado por encima de su alma?
Ya puede regresar, señora,
ya se va enterando usted.
Ya sabe que el estímulo es al hijo
lo que el ancla, en el puerto, es a la nave.
Ya entiende que el amor no es solo
No sabe usted bien
de la ansiedad del hijo
al que le han devorado referencias.
No tiene usted ni idea
de las carencias que él acuña,
roto de un lado y herido de cojera.
Señora,
coma de la seta un pedacito y
hágase un momento muy pequeña,
finja que siente
que nadie le hace caso.
No, no. Siga sintiendo, no se pare,
un ratito más siquiera
hasta que pueda dar acuse de recibo.
Hágase niña ignorada.
¿No nota que sus manos se descreen?
¿No duda entre gritar o hacerse muda?
Siga, señora, quédese unos años
hasta ver el tránsito.
¿Nota, quizá, que su cuerpo
ha madurado por encima de su alma?
Ya puede regresar, señora,
ya se va enterando usted.
Ya sabe que el estímulo es al hijo
lo que el ancla, en el puerto, es a la nave.
Ya entiende que el amor no es solo
un beso y un plato templado de alimento.
Y ahora que lo sabe y lo mastica,
extiéndale sus brazos,
dibújele una rosa en cada abrazo
y abra el círculo. Para protegerle
Y ahora que lo sabe y lo mastica,
extiéndale sus brazos,
dibújele una rosa en cada abrazo
y abra el círculo. Para protegerle
con sus manos del olvido.
(No hace falta que le explique qué es “te quiero”).
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez
(No hace falta que le explique qué es “te quiero”).
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez