VEN, PASA SIN LLAMAR


MENSAJE Y CANCIÓN DE BIENVENIDA AL BLOG
(Pinchar sobre el texto que sigue, para escuchar la canción):
VEN,
PASA SIN LLAMAR
(*) Vídeo de la CANCIÓN: pinchando en cualquier parte del texto de bienvenida anterior (Le puso música y voz: Amador (Dorchy Muñoz) Gracias.


*Las FOTOS que acompañan a las entradas de este Blog has sido tomadas por Ángeles Fernangómez. En algún caso excepcional en que no es así, siempre se especifica el nombre del autor y se cuenta con su autorización.


viernes, 17 de septiembre de 2010

LA CASA 1

Relato en 4 tiempos
INICIO AQUÍ LA PRIMERA PARTE DE UN RELATO TITULADO "LA CASA", ESCRITO HACE YA ALGÚN TIEMPO, Y ESTRUCTURADO EN 4 PARTES, A MODO DE PEQUEÑOS CAPÍTULOS, QUE COMIENZAN SIEMPRE CON LA MISMA FRASE:
"Andrea llegó a la casa".
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(2002)

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Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

1ª parte: RAÍCES

Andrea llegó a la casa.
Llevaba en su manita el pequeño cabás que siempre utilizaba en la Escuela de Párvulos. Lo dejó en el suelo para poder jugar libre de trabas por el patio. Su casa, la casa en la que ella hacía "casa" si venían mal dadas y algún peligro acechara, estaba así, como posada dentro del escenario natural de aquel pueblecito de montaña. Si alguien le hubiera preguntado a ella si la casa era bonita, hubiera dicho simplemente: “¡pues claro!” Y si hubieran querido saber por qué, quizá sólo escucharan como respuesta: “porque es mi casa y es muy grande y tiene un patio para jugar”.

Era bonita porque era su casa, simplemente por eso. Había nacido allí, y Andrea aún estaba en los años en los que se goza de esa maravillosa inconsciencia que sólo poseen los niños y que permite que todo sea porque sí, sin más, sin buscar recovecos.

Ese patio, que escondía misterios conocidos sólo por ella, se convertía en su mundo, solitario a veces, pero pleno de vida. ¡Era tan fácil y natural para ella crear, inventarse personajes y darles vida en su cerebro en aquel marco...! Y la huerta, con la gran morera, allá, al otro extremo, la huerta a la que llegar se convertía en una aventura peligrosa, al tener que atravesar el pasadizo oscuro y sortear después las babosas que salían al sendero de entre las hortalizas, las que a ella le daban tanto, tanto miedo. Esa aventura tardó en poder correrla a solas, pero acabó consiguiéndolo.

Era una casa enorme, sí -así al menos la veía ella-, en la que cabían todos y cada uno de sus sueños de infancia, y con ese sentimiento de seguridad, Andrea se quedó dormida al sol en la esquina preferida de sus juegos. ¡Qué grande, qué enorme era su casa!
(Continuará)

4 comentarios:

La Solateras dijo...

Espero con ansia la segunda entrega; las casas son grandes o pequeñas en relación al tamaño de sus habitantes. Supongo que Andrea irá creciendo y...

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

Gracias Ana. Ya que la narrativa, a mi me atrae tanto como la poesía, no quiero dejar de colgarla en mi blog. Tengo bastantes relatos escritos, pero son demasiado largos como para colgarlos aquí (así lo veo yo), no es facil leer una cosa larga cuando uno se pasea por los blogs. Por eso se me ocurrió poner éste, ya que responde a esa estructura que permite hacerlo por entregas. No tardaré en meter la 2ª parte.
Sí, sí, Andrea va creciendo, te lo anticipo.

Eduardo Moreno dijo...

Hola Ángeles: he entrado por casualidad en su blog. Me he detenido un largo rato. Sólo una observación fraternal: la palabra "trabas" se escribe con "b".
Gracias por corregirlo. Así la próxima vez lo disfrutaré más.
Eduardo

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

EDUARDO: ¡Gracias! Como ves, en este blog se dice textualmente que "se aceptan y agradecen las críticas constructivas y respetuosas (positivas o negativas). Por eso te agradezco en el alma que me hayas hecho saber esa falta ortográfica que, no sé por qué, se me había escapado. Así, tengo la oportunidad de corregirlo, porque ni me había enterado. Me fastidia haberla puesto, porque suelo ser una purista para esas cosas, pero se me ha escapado, qué le vamos a hacer. Mil gracias, de verdad. Un abrazo.