VEN, PASA SIN LLAMAR


MENSAJE Y CANCIÓN DE BIENVENIDA AL BLOG
(Pinchar sobre el texto que sigue, para escuchar la canción):
VEN,
PASA SIN LLAMAR
(*) Vídeo de la CANCIÓN: pinchando en cualquier parte del texto de bienvenida anterior (Le puso música y voz: Amador (Dorchy Muñoz) Gracias.


*Las FOTOS que acompañan a las entradas de este Blog has sido tomadas por Ángeles Fernangómez. En algún caso excepcional en que no es así, siempre se especifica el nombre del autor y se cuenta con su autorización.


miércoles, 6 de octubre de 2010

LA CASA 4

(viene de las 3 entradas anteriores)
Relato en 4 tiempos





(2002)

4ª y última parte: RECUERDOS



Andrea llegó a la casa.
Se había enterado de que la habían puesto en venta y estaba decidida a recuperarla. ¡Tanta vida desde que salió de ella!: los coqueteos de su juventud, el corazón y la razón, más equilibrados ya en sus años de madurez, los hijos, la muerte de sus padres, el compañero de su vida, los triunfos y los fracasos, toda su vida se quedaba quieta en este presente, ahora que intentaba disfrutar de la jubilación que creía bien merecida, aunque el dolor de sus huesos a veces lo dificultara. Todo eran recuerdos y más recuerdos.


Sentía su vida como una película proyectada en exclusiva para la niña que allí fue, jugando en aquel patio y en aquella huerta. No pudo evitar que lo primero fuera echar un vistazo a la morera, preguntándose antes si existiría todavía. Comprobó que sí, y el sabor de sus moras maduras le evocó aún más recuerdos. Luego se dirigió al interior. Entró en la cocina (primera puerta a la derecha, lo recordaba perfectamente), y su mirada se quedó clavada con expresión de ternura en el poyete de la ventana donde ella dejaba siempre sus muñecas de cartón-piedra mientras comía. Tocó las paredes suavemente como si acariciara piel viva. Y así, rozándolo todo con un tacto consciente, recorrió toda la casa. Toda su vida se recreaba con ella.


Le pareció que la niña y ella se desdoblaban y sintió deseos de cruzársela por la escalera que conectaba con el piso de arriba, abrazarla y decirle: “mira, pequeña, he llegado hasta aquí y todo esto vuelve a ser tuyo, para que juegues e inventes más aventuras. Yo las escribiré en un cuaderno de colores y lo cerraré cada día con una cinta dorada que envuelva tu preciosa fantasía.


La casa era la niña, pero una niña sabia, que conocía casi toda su vida futura. Estaba recogida en sus recuerdos.


Andrea saltó de esos pensamientos al presente y firmó el contrato de compra-venta. Con él en la mano, sintió el ciclo de la vida, ese donde el final es el principio y cada comienzo encarna un fin. Lo apretó fuerte entre las manos, como si agarrara la vida misma y subiendo a su coche, tomó el camino de regreso, esta vez sabiendo que pronto volvería y se sentaría a la sombra de su casa a recordar y vivir. FIN
.
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

4 comentarios:

La Solateras dijo...

Final feliz, con la felicidad de recuperar los orígenes que durante un tiempo estuvieron, si no olvidados, sí apartados, perdidos en el transcurso de la propia evolución personal, pero esperando el regreso.

Un hermoso relato, Angeles, lleno de sensibilidad.

Un abrazo

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

Gracias "Solateras". Has seguido la saga.
Esto no lo han seguido tantas personas como los que siguen los poemas. Por eso meto menos narrativa, y procuro que sean relatos breves. Es más complicado leer en la pantalla de un blog cosas largas.
En todo caso, éste es un relato que escribí hace mucho tiempo ya. Le tengo cariño aunque no sea de los mejores, y me apetecía mucho ponerle aquí.
Gracias por seguir este relato de emociones por entregas.
Un abrazo grande.

cristal00k dijo...

Siempre estaremos poseídos de algún modo, por ese niño que nos habita.
Emocionante.

cristal00k dijo...

Siempre estaremos poseídos de algún modo, por ese niño que nos habita.
Emocionante.