(*) Vídeo de la CANCIÓN: pinchando en cualquier parte del texto de bienvenida anterior (Le puso música y voz: Amador (Dorchy Muñoz) Gracias.
*Tanto los TEXTOS como las FOTOS de cada entrada del Blog son autoría de Ángeles Fernangómez. En algún caso excepcional en que no fuera así, siempre se especifica el nombre del autor o autora y se cuenta con su consentimiento.
Volviendo atrás la vista, recuerdo los comienzos. La mente no alcanzaba a comprender. Todo era cosa de un sueño, una película en que los protagonistas habían saltado de la escena a mi propia casa y se habían transformado en mí.
Por otro lado, tampoco se estaba tan mal en casa, contemplando los atardeceres mientras, sentada en el sofá, organizaba mi próximo poemario.
Día del Libro en Confinamiento (Foto tomada de Internet)
DÍA 1 (41 días)
DÍA DEL LIBRO EN CONFINAMIENTO
Yo había abandonado a mi blog desde hace tiempo, le fui infiel con otras redes sociales más directas olvidando que éste era el cuaderno que me pertenece por derecho propio. Hoy, si él sabe disculparme y me recibe, quiero comenzar aquí un DIARIO DE CUARENTENA TRAS LA CUARENTENA. Y digo bien, ya que ayer mismo, Día Internacional de la Tierra, se cumplieron 40 días desde que en España se decretó la orden de CONFINAMIENTO debido a la pandemia provocada por la enfermedad de gran contagio COVID 19.
40 días y 40 noches aislados, sin salir a la calle, sin visitar la ciudad ni el mundo. 40 días y 40 noches en los confines de nuestras casas, en los de mi propia casa donde, añoro una terraza y un poco más de amplitud, pero tengo la suerte de que las ventanas me ofrecen los tejados de Madrid y el horizonte es amplio, donde desde el sofá me fusiono con las nubes y veo el jardín de abajo y veo verde, reduzco el campo de visión y me imagino la naturaleza inmensa porque hay un enorme cedro que le llamo mío, un ciprés muy alto, además de otros árboles de menor tamaño pero no menor importancia.
Hoy, día 1 después de los 40, nada ha cambiado dentro de mi casa, seguimos confinados, seguimos siendo tres y estamos vivos, otros han corrido peor suerte y me arrodillo ante el dolor. Fuera sí ha cambiado algo: mueren ya menos personas, no muchas menos, pero que el número descienda es una noticia amable y hace abrir los brazos a la esperanza.
Hoy, 23 de diciembre de 2017, te has ido para siempre, aunque te quedes.
A pesar de ser una muerte anunciada y compartida con quienes amabas y te amábamos, el impacto ha perforado el corazón y los sentidos.
Ahora ya sí te lo digo. Hoy ya es el día de sacar a la luz este poema que te escribí en el mes de agosto pasado. intentando ponerme en tu piel y teniendo la osadía de pensar lo que le dirías a tu amado.
Te miro a los ojos, esos bellos ojos que te dio la vida y creo adivinar que te agrada y que me abrazas.
Gracias por haber sido en mi vida, amiga. Hoy necesito llamarte AMIGA más que nunca.
Te quiero. Siempre.
AVANCE DE UN FUTURO CIERTO
(poema para
leer más tarde)
Pensando
en Edith Checa y en su amado Richard.
Como ahora pienso.
Si la vida tiene previsto reencarnarse ¿en qué lo haré yo, amor, cuando te deje a mi pesar y no me veas? No desprecies nunca la forma de rozar tu pierna de algún gato, ni te apartes de esa flor que te parezca interrumpirle el paso a tu camino, porque tendré que vivir de alguna forma para poder besarte.
Y... los poetas.
Ya los veo por Madrid y por Sevilla-, haciendo a mi memoria recitales. Tú estaráscon
alguno de mis libros
en tus manos,porque sabes
que yo soy en
cada versoque
dejé
escrito por las
páginas mientras mis ojos fueron del color del cielo que ahora miras. Y leerás por mí ese verso que ahora es sólo medio cierto, ese en que le planto cara al miedo para decirle que no se lo tengo. Pero no
es verdad, amor, porque aún soy de carne y tiemblo pensando en si hallaré, cuando no sea, la forma exacta de abrazarte. Estoy estirando el tiempo, amor, porque tanto amor no tiene la muerte derecho a arrebatarlo.
Soy el poema que tratas de escribir. Me escondo bajo el inmaculado lienzo del papel en blanco que te habita. Soy el poema que traes entre manos y te pido que no me escribas, que aguardes, que respires... Te pido que me sientas y, si acaso, dibuja luego notas al azar, letras con sabor a veneno o nube dulce e intenta que se abracen hasta conferir el estado absoluto en que la palabra toma forma y cobra el sentido imprescindible para ser parida por el alma.
Solo quiero ser si tú me gestas en la orilla ancha de tus sueños, la que deja atrás todo lo aprendido y aparece silenciosa o con estruendo allá donde radica la emoción. Dibuja, traza signos que no entiendas, no te importe, pero no dejes nunca de ponerles alma, de sentirlos, de que te pertenezcan con capacidad de trascender.
Soy el poema que dibujas con el sexo, con el vientre, el no nacido, la palabra que tienes en la punta de la lengua la metáfora que aspiras a encontrar el espectro que ronda tu cabeza pero quiere nacer del corazón.
No me escribas si no logras encontrarme. No me busques. Siéntate y observa el simple paso
del viento por
las hojas conéctalo despacio con ese tú que está muy lejos
de la piel.
No me escribas como las máquinas escriben documentos No. Jamás así, pues de esa forma... no sería yo. Y yo nunca sería tu poema.
A propósito del faro quise yo
ser luciérnaga de mar aquella vida,
al cabo amanecer e iluminar
el calmado verde de sus ojos
y el líquido rizado
de las olas.
Di vueltas a mi eje vigilando
costa y mar
hasta el delirio inevitable.
Un día
salvé de la muerte a una sirena
y los barcos
rectificaban su rumbo
al contemplar mi parpadeo.
Subía el
alma del muerto ciprés arriba hasta la cima. Abajo quedaba un cuerpo al que
siempre detestó.
Se paró
en la afilada cumbre del árbol de los muertos y, con esa mirada que solo poseen
las almas liberadas, esa mirada sin ojos que todo lo traspasa, observó sus
huesos malformados en el interior de la caja dentro de la tumba; su carne aún
sin deshacerse, sus manos toscas, su rostro repulsivo y monstruoso suavizado
ahora por los párpados cerrados.
Jamás se
sintió a gusto en ese cuerpo horrible que le tocó en suerte y que en otras
épocas hubiera deambulado de feria en feria sin que nadie recalara en sentimientos. En el mundo del presente en que vivió las apariencias se guardaban,
pero no fue capaz de salir de su pequeño entorno ni mirarse a espejo alguno.
Las
carcajadas del alma resonaron desde lo alto del ciprés por todo el camposanto.
Por fin era libre, se había desprendido de aquella materia como la serpiente se
desprende de su piel para la renovación del año. No tenía intención alguna de
ocupar más cuerpos por ahora; probablemente jamás volvería a ocuparlos.
Satisfecha,
sobrevoló el cementerio a la velocidad del rayo varias veces hasta sentirse
rayo. El ciprés por el que había subido hasta las nubes estaba justo a los pies
de su tumba. Miró hacia abajo de nuevo. Allí estaba su cuerpo sin vida, ¡sin
alma!; observó su vientre abultado por el efecto de las últimas pastillas, ese
cuerpo que ya no, pero que le había tenido atrapado durante más de setenta años
en las mediciones de la Tierra, aunque quizá un segundo de eternidad tan solo…
De repente, sintió el deseo de fulminarlo, de no dejar reconocible ni un rastro, de que no quedara nada, ni un recuerdo material de lo
que fue.
Tomó
conciencia de la distancia y volvió a sentirse rayo, a serlo, ser ¡rayo!… y
sobrevoló como el vértigo las copas de los cipreses. Con un instinto casi
humano, golpeó con fuerza al que estaba a los pies de su tumba, el más alto y
más longevo. Provocó con ello un estallido de fuego que se extendió por las
ramas con el choque, el viento hizo que saltaran las llamas de uno en otro de
los árboles, ardían como enormes cirios convirtiendo el cementerio en el
infierno de Dante. El mármol de las cruces se calentaba, agrietaba y rompía. La
noche se hizo luz de fuego en el valle de los muertos. El alma-rayo impactó
en la tumba de su antiguo cuerpo haciendo añicos la lápida y todos sus
contornos, el calor y las llamas envolvieron la caja de madera devorándola en
segundos. Todo fue color de fuego en un instante.
El resto,
ya solo fue cumplirse los deseos del alma y deshacerse para siempre de
recuerdos.
Nace como "Novedad Editorial" (Huerga y Fierro Editores) para la Feria del Libro de Madrid 2016.
Agradecimiento especial al poeta y artista gráfico Juan Carlos Mestre por su generoso prólogo, que dice cosas tan hermosas como estas: "...Bella materia de lo inmortal la que se canta en este poemario donde anida el ruiseñor de Keats y el petirrojo de las tierras teñidas por la nieve moral de la blancura en las montañas natales de la memoria. Miel y nieve. Días azules en que los locos se disfrazan de árboles y se adentran en la densidad de los espejos..." . http://afernangomezeventos.blogspot.com.es/2016/06/libro-papel-albal-poesia-angeles.html
Seguidamente 3 poemas que pueden encontrarse en el libro: ("Flor violenta", "Vaivenes" y "Soy") ______________________________________
FLOR
VIOLENTA
Cada
guerra es una destrucción del espíritu humano
Henry Miller
Sería la hora de la brisa cuando todo
fue,
pero era el azul más somnoliento de la
vida.
Una flor aguda
surgió violenta de la tierra
y me explotó en el pecho.
Desintegrada,
busqué mis ojos y mis manos.
Vi los pájaros del alba sobrevolando la
ventana.
Conseguí acariciar mis pulmones,
sostenerlos…,
recuperar el aliento, respirar profundo,
respirar.
Respirar.
Una a una,
fui encontrando todas las piezas de mi
puzle.
El tablero era amplio.
El tiempo mío.
De todos, eran los milagros
Me recompuse entera,
me comprobé más sana.
Y a prueba de violencia en mis jardines. _______________________________________
VAIVENES
Todo se me vierte
hacia adelante:
el pelo
las langostas
las edades.
Vacuno de silencio
mi miseria
para que no haya miedo.
Arropada voy de
trapos viejos.
Desabrocho las
solapas y respiro,
rompo el vaho,
tiemblo, me evaporo,
ofrezco un plato
tibio de noche a la mañana
me confundo con el
ruido, voy despacio,
me acaloro… gimo.
De la avenida surge
un río a borbotones,
resbalo en el limo
de la orilla y cedo.
Peces me nacen en
los senos boca arriba.
Y desemboco. _______________________________________
SOY
Mis
antepasados inventaron la Vía Láctea
Juan Carlos Mestre
a mis padres
Lloro a la yerba
rota en julio para que rumie el invierno,
y me duelen los
golpes secos del verano sobre el corazón de las moscas.
Mi gente se sentaba
en el filo de una hierba para ver nacer a la espiga.
Mi padre nunca
fumó, pero murió con los pulmones negros, y ahora tengo un hijo con el que
apenas hablo de estas cosas.
Soy hija del carbón
y de la tierra, y me tuteo con la nieve y con el río.
Al caer la tarde
entregaban las cabras sus ubres a los hombres.
Todas las madres se
santiguaban a la hora del toque del ángelus.
Ay, si los caños
pudieran girar un tanto así la vista…
Ay los mineros cómo
tardan esta noche en regresar,
será que a la
tierra no le gusta que le muerdan las entrañas y hunde su miseria.
Sonrío por ti,
abuela que apenas conocí, pero supe que eras tierna.
Río la algarabía de
los niños al recreo soleado y saco el cabás guardado en el recuerdo.
Soy hija del roble
y del nogal gigante.
Mis padres
construyeron una casa piedra a piedra con sus manos.
Después, plantaron
enredaderas para escalarla y se retiraron a contemplar el crecimiento de sus
hijos.
Algunas tardes veo
pasar la lluvia y el argayo por delante de mi puerta. Entonces, tomo de mis
ojos una pala y lo retiro.
Y soy lluvia,
carbón, hierba y yerba, enredadera, mujer de nieve, piedra…
Soy la que se
sienta sobre unas trébedes a contemplar el estallido del fuego.
La que canta
romances y aún puede dormir al arrullo de una nana. La amiga del viento, la que
susurra a los gatos…, y a la que le
nacen senderos por la carne.
Soy la que fui y la
que se fue haciendo. La herencia de los hijos de la tierra. Soy.