VEN, PASA SIN LLAMAR


MENSAJE Y CANCIÓN DE BIENVENIDA AL BLOG
(Pinchar sobre el texto que sigue, para escuchar la canción):
VEN,
PASA SIN LLAMAR
(*) Vídeo de la CANCIÓN: pinchando en cualquier parte del texto de bienvenida anterior (Le puso música y voz: Amador (Dorchy Muñoz) Gracias.


*Las FOTOS que acompañan a las entradas de este Blog has sido tomadas por Ángeles Fernangómez. En algún caso excepcional en que no es así, siempre se especifica el nombre del autor y se cuenta con su autorización.


miércoles, 12 de mayo de 2010

HOMBRES DE BARRO SIN AGUA


El final fue aquel tiempo en el que ya no hubo ni botijos de barro en los brocales. Para qué, si los pozos eran sólo huecos cilíndricos, como comienzos de arterias desangradas, abiertas a la tierra, secos. Pozos secos.
Quizá te acuerdes. Tú también sucumbiste a la tragedia. Como yo, como todos, como todo.

Las reservas de agua almacenadas no tardaron en llegar a su fin. Los juncos cada día eran menos, y menos verdes los que aún se resistían. Todos sabemos que si no hay juncos es que no existen manantiales. ¡Qué pocos reductos quedaban cuando ya se contaba por lustros la sequía! Quizá el mayor de todos, y que mantenía la vida aún sin extinguir del todo, fuera el ya casi hilillo transparente que corría entre las piedras del Gran Río, el que, una vez, había sido de verdad gran río. La cotización de sus riveras estaba muy en alza, era la poca humedad que aún quedaba. Sólo siguiendo la corriente subterránea de la que emanaba su principal caudal, podía extraerse algo de agua del subsuelo para no morir.
Los jardines interiores de las casas -¿lo recuerdas?- tenían la tierra horadada; horadada en busca de subsuelo acuoso. Polvo seco, eso y sólo eso aparecía, aunque todos lo intentaban.
Hubo un día en que yo caminaba sin rumbo, sólo me guiaba el instinto en busca de algo húmedo que llevarme a los labios. Fue entonces cuando corrí al ver a lo lejos unas pequeñas ramas que apuntaban todavía algún tono verdoso. Tú sabes cómo acaba aquella historia, sí; pero fui yo quien casi no lo cuenta. Imagina que vas corriendo en busca de la salvación que crees al alcance de la mano. Sólo miras al objetivo, no ves más. Por eso no vi el agujero grande perforado en la tierra y excavado en busca de corrientes que no había, el pozo sin agua. Y uno de mis pies pisó el vacío. Caí al fondo. Él fue quien me amortiguó el golpe. Allí estaba, con el mango del pico entre las manos, muerto, putrefacto ya. Aquel anciano debió de desvanecerse mientras buscaba agua cavando y cavando la barriga de la tierra, y ahora me había salvado a mi la vida en la caída, aunque llenó mis ojos de terror también. Si sólo de pensarlo dan ganas de gritar, podrás hacerte una idea de lo que yo sentí cuando mi cuerpo quedó abrazando al suyo. Era la sequía que empezó un verano de hacía ya no se sabe cuánto tiempo. Un verano que invadía los inviernos. ¿Qué pensarías de un año que recorre cuatro estaciones sin apenas lluvia? Dijeron que la media de lluvia, no llegaba a un día por estación siquiera. La vida estaba en peligro, se extinguía, tú lo sabes. Se extinguió.
Trata de pensar cómo sería un lugar en el que lo que se trafica en los tugurios fuera simplemente agua. Así eran las riveras del Gran Río. Los asesinatos, los abusos y la delincuencia llegaron de la mano.

Un día, el cielo se me puso rojo, las calles se pusieron rojas, el aire era tan encarnado que no podía ni mirarlo, entre otras cosas, porque mis ojos también tenían roja la mirada. Después no supe más.
Ahora, desde el otro lado, intento convencer a Dios para que cree hombres de barro sin agua, hombres secos que no sucumban a sequías estivales ni calentamientos de planetas, seres humanos deshidratados que no necesiten del agua para sobrevivir. Y me infundan fuerzas para atreverme a renacer.
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Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

16 comentarios:

La Solateras dijo...

Un gran relato, Angeles, que transmite angustia, soledad y desamparo, y la idea de que estamos en manos de quién sabe qué azares.

Un beso

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

"SOLATERAS": ¡gracias! Si realmente te ha transmitido lo que dices, pienso que he cumplido mi objetivo. Un abrazo grande.

Elena dijo...

Pero un grito en el desierto de ese río, no hara manar el agua. Así de triste es...
Y estamos tan cerca.

Terly dijo...

Escalofriante; tu relato querida Angeles me ha dejado medio acurrucado en un rincòn a la espera de un barro deshidratado que no dependa del agua para ser barro.
Deste Italia, un beso.

Noray dijo...

Es una preciosidad de texto, aunque se respire en él un torrente de tristeza.


Con ser sólo y simplemente hombres, en la acepción más humana del vocablo, creo que sería suficiente.




Un beso.

Carlos Serra Ramos dijo...

Querida Ángeles:

Mi muy estimada amiga, un relato pare tenerlo en cuenta, porque lo mismo que la sequía puden ser las inundaciones o el agujero de ozono, lleva razón Noray, sería suficiente con qué el hombre fuera HOMBRE.
Te dejo este breve que tu prosa me ha recordado, en él manifiesto igualmente una denuncia en el sentido de que las promesas quedan en nada, en "Mi pupurri" lo acompaño con una pintura de un paisaje semi desierto:

NO HAY MÁS ESPERA

Se levantan las nubes sobre el campo
seco, reseco.
y se alzan al cielo las miradas
temiendo asome el Sol.

No importa que se esconda el manto azul
o en la noche no luzca el planetario.

No importa si se anegan los sembrados,
ni importa que se embarren los caminos
se pierdan las cosechas y el río asole el valle.

No importa, no,
no importa. ¡Y lo grito!
Porque las bocas tienen sed en este día.

Mi beso, querida Ángeles con el gran afecto que te guardo.
.......................Carlos

Jesús Arroyo dijo...

Me largo corriendo a beber ¡qué sed, por dios!
Creo, M.Ángeles, que lo has conseguido. Algunos han puesto la botella dentro de la cisterna y, lo mejor, la garrafa en nuestro interior.
Besazos.
Ah! la última vez que sales corriendo sin besarme, ¡vamos! hablo un poco con el protagonista y al darme la vuelta ya no estás. Si lo llego a saber, dejo que te sientes. :)

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

A TODOS LOS AUTORES DE MIS COMENTARIOS SOBRE ESTA ENTRADA: me estáis emocionando. Y lo estáis haciendo porque no me atrevo casi a colgar relatos porque puedan resultar densos de leer. De hecho sólo los cuelgo cortos. Gracias por leerlo, porque se nota que lo habéis interiorizado incluso.
Gracias a todos desde muy dentro.
Ahora os contesto individualmente.

ELENA: lo importante es que el grito no ya lo demos en "ese río", sino en el RÍO de las conciencias de los económicamente poderosos. Un beso grandote, amiga.

TERLY: me ha emocionado mucho tu comentario -desde Italia- Especialmente lo ha hecho porque siempre tenía dudas de si sería bien captado lo de "barro sin agua", y lo describes tal cual yo quise transmitirlo. Gracias Terly y diviértete donde quiera que estés. Un abrazo.

NORAY: siempre voy ávida a tus comentarios, porque sé que sueles dar muy bien en la diana. Esta vez también. Sí, hombres en su acepción neutra, por supuesto. De hecho, cuando veo este relato, pienso que podría ser rechazado desde el mundo feminista exagerado, al hablar de "hombres" en sentido genérico. Claro que, "humanidad" tiene la misma raíz. En todo caso, yo acepto, aunque no sea más que por ahorro del lenguaje, que el masculino coincida con el neutro y ya está (aunque proceda de que el lenguaje se contaminara de una sociedad patriarcal). Me he desviado, pero creo que merece la pena.
Un abrazo grande, Noray.

CARLOS: muy "al grano", además de cariñoso, tu comentario. Lo de "hombres", como abundas en lo dicho por Noray, ya está contestado en su apartado, claro.
Evidentemente, tu poema guarda mucha relación con el tema del relato, sí. Ese Sol (con mayúscula y sin filtros naturales) es temible en estos casos.
Gracias, Carlos. Un abrazo grandote.

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

JESÚS: ¡¡¡en tu línea!!!, qué bueno.
Eso, eso. Se empieza por la botella en la cisterna y se debe de acabar con la garrafa (llena de agua, eh...) en nuestro interior.

Al margen del relato: pues sí, ayer es que tenía que irme prontito porque me iba a otro sarao. Siempre coinciden las cosas lindas. Estaba en Leganitos también José Mª Gallego presentando su libro de relatos "Los cuentos de la habitación morada", y quería acercarme. Llegué un poco tarde, pero llegué.
Yo también pensé que no te había dado ni un beso. ¡Valga esa mirada y sonrisa cómplices que nos echamos desde unos metros de obstáculos en el camino!
Prometo llegar prontito al próximo evento (y no irme escopetada).
Gracias y un abrazote.

Jorge Torres Daudet dijo...

Ángeles, un relato que ojalá no sea una crónica anunciada...se aproxima tanto a la realidad.
Un fuerte abrazo.

bárbara butragueño dijo...

hola Ángeles,
me paso fugazmente por tu blog para agradecerte tu visita y tu comentario (me lo apunto para visitarlo con más calma, que la merece)

me alegra que te generara esa sensación el poema, mucho. son unos poemas un poco "opacos" y siempre se agradece que conecten con alguien.

un abrazo grande
B.

Laura Gómez Recas dijo...

Creo que es la prosa más delicada y cuidada que te he leído nunca.
Es de una factura refinada. Deslizante en la agudeza que dirige al lector.
El mensaje llega, pero, esto es lo grande, cómo llega, a través de qué tipo de literatura llega.

Enhorabuena, Ángeles.

(((el simil de los pozos, en el comienzo del relato, es excelente)))

Rosa dijo...

Que bueno Angeles. Que sensación tan tremenda me ha dejado. Apenas había leído prosa tuya y me ha encantado. Claro que no has podido esconder tu poesía y se deja sentir de forma muy especial en la última estrofa.

Me ha encantado, de verdad. Impresionante relato.

Un abrazo con muchas ganas de verte.

La sonrisa de Hiperión dijo...

El texto es estupendo, pero el compartir, te lo dice un escéptico... bien entendido... no está nada mal...

Saludos y un abrazo enorme.

TERTULIANA dijo...

Blog III Encuentro de Poesía en Red
http://iiiencuentropoesiaenred.blogspot.com/
Pasa la bola

Resultado Elecciones 2011 dijo...

Que buenas palabras, definitivamente tienes un blog hermoso, gracias por compartir tan buenas cosas, un saludo.