VEN, PASA SIN LLAMAR


MENSAJE Y CANCIÓN DE BIENVENIDA AL BLOG
(Pinchar sobre el texto que sigue, para escuchar la canción):
VEN,
PASA SIN LLAMAR
(*) Vídeo de la CANCIÓN: pinchando en cualquier parte del texto de bienvenida anterior (Le puso música y voz: Amador (Dorchy Muñoz) Gracias.


*Las FOTOS que acompañan a las entradas de este Blog has sido tomadas por Ángeles Fernangómez. En algún caso excepcional en que no es así, siempre se especifica el nombre del autor y se cuenta con su autorización.


miércoles, 16 de marzo de 2011

¡ MAMÁ ! (Relato)

(2004)
¡MAMÁ!  
            -No, si..., ¡ya te digo!, mírale ahí, repanchigado en el sofá, y venga fútbol y más fútbol, dale que te dale al mando. ¡Ay!, pero... ¿es que no se te mueve un poco el cuajo de verme? ¿es que no ves que no doy abasto?
            No, si ni me mira. ¡Si es que...! ¿Pero me estás escuchando o no?
            -¿Qué?
            -¡Y que no se ha enterao! Que pongas la mesa, hombre, que hagas algo, que te estás embruteciendo. Si es que no haces otra cosa desde que llegas a casa, que ni te ocupas del chico y al final nos va a dar algún disgusto, ya verás, pero tu ni te enterarás de nada, ¿para qué? Yo no sé de qué estáis hechos los hombres. Mira, un día hago las maletas y me voy. ¡Y ahí te quedas!, a ver cómo te las apañas solo. Me da igual, me llevo al chico y quédate con todo si quieres, sobre todo con la tele, claro, que desde que te apuntaste al Plus ese, me tienes harta. No, si me voy a comprar una para mi solita, la pongo en la habitación y veo lo que a mi me de la gana. O no, mejor allí te vas tú. A ver si yo no voy a poder sentarme en el sofá, (que es lo que más me gusta a mi cuando acabo de recoger todo), y ver lo que yo quiera, sin chuparme lo que quieras tú, viendo siempre a esos tíos corriendo detrás de un balón. Pues hijo, podían darle uno a cada uno para que no se pelearan, porque no sé qué le veis a eso. A mi me parece un aburrimiento. Pero tú, claro, crees que soy una estúpida porque no entiendo nada de eso. Ni quiero ¿sabes?, ni quiero. ¿Para que se me queda cara de alelada como a ti?, ¡pues anda!
            -¡Calla, calla!   ¡Cagüeeeeennnn!, ¡joder, cállate un poco, mujer!
           -Si es que encima no se le puede ni hablar. Que sepas que tu hijo dice que no entiende los quebrados, y tú podías ayudarle un poco -que le van a suspender las Matemáticas-, en vez de estar ahí plantao sin enterarte de que estamos los demás, y sin hacer nada. ¡Ay, pero qué güevazos tienes! Claro que tú qué sabrás cómo los tienes, si ya ni te los alcanzas a ver con la barriga que has echao de beber tanta cerveza y de planchar asiento con el culo en el sofá.
            -Oye, sin faltar  ¿eh?
         -¿Sin faltar? ¿Sin faltar? Hoy, porque tengo la tortilla a medio hacer y no la voy a dejar así, pero mañana..., mañana te haces tú la cena si quieres ir a la cama cenao, porque yo hago la del chico y la mía, y a ti que te den. Ya no te aguanto más.
            -¡Que te calles ya, coño!  ¡Joder, este árbitro está comprao, me cagüen la puta...!
          -¿Ves? ¿Ves qué bruto te has vuelto? Bueno, ya lo eras, pero más. Si al final vas a acabar como tu abuelo, que además de ruin y egoísta, era el más bruto del pueblo. ¿O es que no te acuerdas de lo que contaba siempre tu tía Patro? Cuando lo de aquella cabra que le dio una cornada en la cabeza, y el bruto de tu abuelo se midió la herida, luego agarró un cuchillo, se fue para la cabra y le hizo una brecha en el mismo sitio y del mismo tamaño que la suya. No, si... ¡qué voy a esperar yo de ti!, de tal palo...¡tal astilla!, ya se sabe.
            -Mira, si sigues así se me van a inflar los cojones y me voy al bar.
          -Pues vete y no vuelvas, que no se pierde nada. Pero no te vas, no, que aquí estás más cómodo. Claro que no sé qué es mejor, porque cuando eras más joven y no tenías tanta tripa, te largabas y me la pegabas con la primera, ¿o es que no te acuerdas de lo de la Charo aquella. No, si a mi sí que no se me ha olvidao, no; que eso lo tengo yo bien, pero que bien clavao aquí. No sé por qué me casé contigo. Y ahora, ya ves, ¡menuda cruz tengo yo, Dios mio!
            -Pero ¿de qué hablas? Anda, cállate un poquito, que estás más guapa.
            -¡Y encima me dice que me calle! ¡Que me calle yo! ¡Será cabronazo! Pues no me voy a callar no, que ya estoy harta de callarme. Y de todo, estoy harta de todo y ya no tengo ganas de nada, que tú me las has quitao, porque eres un egoísta y... ¿Y sabes qué te digo?, que me voy a la cama, que ahí se queda la tortilla y la terminas tú si quieres, porque al chico ya le di la cena antes, y a mi no me hace falta ni cenar ni nada, que ya se me ha quitao el hambre. Y que te quedes viendo el fútbol, y luego el baloncesto y después lo que te dé la gana; que yo no soy la esclava de nadie ¿entiendes?, y menos de un mierda como tú que ya no vale pa nada; porque si quiero los tengo así ¿sabes?, así, y a mi tú no me haces falta. Que me voy ¿vale?, me voy a la cama. Mira, mira, mira cómo me estoy yendo. Me voy ¿ves? ¿ves? Ya me estoy yendo, míralo.
            -¡Bueno!
           -¿Cómo que bueno? ¿Bueno? ¿Eso es todo lo que se te ocurre? ¿Bueno? ¡Pero, será capullo el tío! ¡Bueno!, dice, ¡bueno!, así ¡bueno! Y se queda tan a gusto. Si es que además eres un insensible, y yo te importo una mierda; me quiero morir, ya no aguanto más. Pues mira, voy a irme a la cama sí, que ya no tengo fuerzas y me da todo lo mismo,  y además voy a dormir muy bien con todas estas pastillas que me voy a tomar, el frasco entero me tomo para no despertarme y oírte roncar encima. Todo, mira, todo, ¡todo! ¡todo!
            -¿Pero qué haces? ¿Estás loca?
-Quita de ahí hombre, que ya me las he tragao, ¡para que te jodas!.
-Pero trae p´acá, coño, ¿qué has hecho? ¿te las has tomado o no?
-Sí
-¡Vomítalas, joder!
-No quiero.
-O te metes tú los dedos, o te los meto yo.
-¿Tú? Anda, mira, pero si ha movido el culo y todo.
-¿Tú eres gilipollas, o qué? ¡Que te metas los dedos he dicho!
-¡No!

-Papá, ¿qué pasa?
-¡Carlitos, rápido, llama una ambulancia!
-¿Qué pasa?
-El teléfono, hijo, trae el teléfono.

-¡Mamá!
-¡Car-li-i-i-i-tos!     


Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

14 comentarios:

Manuel dijo...

¿nos contarás como acabó?... ¿o lo suponemos todos?.

No suelen morirse, ni tampoco estas inflexiones suponen cambios de vida hasta que no se decide que se suicide el de enfrente.

Pero que bien contao!!!!...

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

MANUEL: lo que hay, hay. Es un relato con final abierto.
Aunque no sé si habría que considerarlo abierto, ya que el 99% de las posibilidades van por la vía de lo que tú apuntas.
De todas formas, no sólo está abierto en lo de "¿qué pasaría después?", sino también en otra cosa:
- ¿Realmente ella se habrá tomado las pastillas o no?, porque ella lo dice, pero en el relato no se apunta que nadie la viera hacerlo. O sea, que va más allá la cosa.
Sí, son el típico caso en que están así siempre, pero no pasa nada, o un día el tío se calienta y le da una hostia. Creo que el estereotipo tiene ese perfil. Al menos yo sí quise retratar eso.
Gracias, amigo. Un abrazo.

CARMEN dijo...

Realcomo la vida misma y, por desgracia, frecuente...

El lenguaje me encanta..

BESOS¡¡

Rosa dijo...

¡Impresionante corazón!. Sé que retratas una sociedad que desgraciadamente aún sigue existiendo. Y el hastío de la convivencia cuando no hay nada que compartir, si los "chicos" se han hecho grandes.

Me ha encantado la forma de narrarlo Angeles. Fíjate que estaba cenando y me he parado hasta terminarlo (jajaja!). El final es muy bueno, precisamente porque lo ponemos cada uno y mi final ha sido distinto del de Manuel y el tuyo.

Mira que escribes bien de tó.

Un abrazo enorme con toda la admiración que crece

IVONNE DE CAXAR dijo...

A mi me recuerda... tantos esparadrapos atados a los labios, cercenando la lengua...
años de cancelas
palabras muertas en mi vientre sepultadas
me recuerda...
y me duele...
ahora... despierta mi voz...
a lo mejor se me escuche o se me oiga... sin silencios como condena.

Luisa Arellano dijo...

Y tanto que está abierto... hacia un sin fin de posibilidades que inevitablemente tendrán un único final posible: lo irrecuperable de esa pareja.

Has plasmado dos estereotipos que por desgracia son plaga. Él: pasota e impávido, ella: desquiciada y manipuladora.

Mal camino, el de ambos, para llegar al entendimiento necesario para que una pareja funcione. Lo más triste es que pasarán sus patrones de comportamiento a sus hijos, a los hijos de sus hijos…

Lo has bordado.

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

CARMEN: Gracias por tus comentarios, tanto aquí como en Facebook y Netwriters.
Si, verdaderamente parece de ciertas clases socialmente denominadas como "bajas", pero no, quizá cambie la forma del lenguaje, pero el fondo no. Existe en todos los estamentos sociales.

Yo sé que el título "¡MAMÁ!", no es muy llamativo, pero para mi era muy importante que el título fuera esa palabra que el niño dice cuando entra en escena al final del relato, entre aterrado, triste y alucinado. Sí, porque me parece lo más importante de toda esta cuestión: la repercusión de todo esto sobre el hijo, que no sabe nada todavía de pasotas machistas ni de desquiciadas manipuladoras (como bien apunta Luisa en su comentario), y que, cuando llegue a adulto, probablemente repita los esquemas aprendidos también.
Por eso elegí esa palabra como TÍTULO.

ROSA: Gracias, cariño. Bueno, quise ponerlo en esta clave de "humor" también para darle el contrapunto.
A ver, a ver, ¿qué final le darías tu?
En realidad este relato lo escribí en 2004 ya.

IVONNE: sí de tanto callar, explota. Pero tampoco es la forma, desde luego. Besos, mi niña.

LUISA: ¡pero qué bien entra al trapo mi Luisa! Sí señor, aunque no hubieras firmado el comentario, yo sabría que era tuyo. Tan directo al grano y dando en el centro mismo de la diana.
Un abrazo, amiga.

luismi dijo...

Lástima que haya quienes pretenden hacer cambiar a los demás a base de autodestruirse. Es el único modo que encuentran de dañar al otro, masoquísticamente.
Felicidades por el relato.

luismi dijo...

Lamentablemente es la única manera que encuentran algunas personas de dañar a los de al lado para hacerlos cambiar: herirse a sí mismos. El masoquismo como vía de ataque. Es muy común.
Felicidades por el relato.

Elena dijo...

Efectivamente es de facil lectura.
El diálogo y el no entendimiento entre las parejas... real como la vida misma.
El final te deja pensando en que habría hecho uno en esa situación y te dan ganas de... ggggggggssssss
Muy logrado.
Gracias por compartir.
Besitos

Estela dijo...

Para seguir el tono jocoso mi final será feliz: escondió las pastillas, le dio una lección al macho, un buen ejemplo a su hijo y decidida se puso a armar su maleta fucsia!!!
Felicitaciones a la narradora!!!

poetapijo dijo...

Ya lo dice, Carmen: Como la vida misma.
La vida de otros, afortunadamente para mí, pero vida que se da.
El relato provoca antipatía hacia la protagonista (supongo que será solidaridad de género), lo que significa que llega.
Y hasta aquí he llegado...que empieza el fútbol...ja ja.

Un besito

Laura Gómez Recas dijo...

¡¡Es magnífico!! Estupendamente escrito, tanto que podría ser un texto teatral y no necesitar adapatación. No hay narrador, la acción se desarrolla sola, como en El Jarama de Ferlosio. Y eso hace que tenga la fuerza de los puñales.
Yo tengo mi final. Lo he tenido desde que llegué al punto final. Es el más triste, el más injusto, el más real.

Mi enhorabuena. Qué suerte tenerte!
Laura

Ángeles FERNANGÓMEZ dijo...

LUISMI: sí, a mi me parece un recurso de los manipuladores y enrabietaos. Además, nadie puede cambiar a nadie, quien cambia es la propia persona (si quiere, y aún así cuesta. Eso es lo que he aprendido de la vida.

ELENA: SÍ ¡gggggrrrrr! ¿verdad? Monólogo y más monólogo. Una sólo se escucha a sí misma y al otro le da igual lo que oiga. Círculo vicioso. Muy típico. Muy tópico. Muy anulador.

ESTELA: ya, aya sé por dónde vas con lo de la "maleta fucsia" (je-je), pero aquí no sé yo. Yo me inclinaría a pensar que es caso de esta pareje es es de: mañana igual, pasado igual, al otro igual y así siempre, hasta que cada uno tiera por donde puede sin unión alguna.

LUIS: ves, ves... ¡que empieza el fútbol! Si ya estamos, seguro que es que estás abonado al Plus ese. No, siiii......., anda queeee......, ay, señor, señor...... Un beso, amigo.

LAURA: justo. Como dije en algún comentario, esto lo escribí ya en 2004, pero estoy rescatando textos. No se me había ocurrido antes, pero yo también pensé que me apetecería representarlo teatralmente. La verdad es que prácticamente es un monólogo. No sé, no sé, pero igual me animo. Salvando las distancias (que son muchísimas, Dios me libre), en cuanto a la forma podría representarse como "5 horas con Mario", ¿verdad?
Un abrazo, amiga.