VEN, PASA SIN LLAMAR


MENSAJE Y CANCIÓN DE BIENVENIDA AL BLOG
(Pinchar sobre el texto que sigue, para escuchar la canción):
VEN,
PASA SIN LLAMAR
(*) Vídeo de la CANCIÓN: pinchando en cualquier parte del texto de bienvenida anterior (Le puso música y voz: Amador (Dorchy Muñoz) Gracias.


*Las FOTOS que acompañan a las entradas de este Blog has sido tomadas por Ángeles Fernangómez. En algún caso excepcional en que no es así, siempre se especifica el nombre del autor y se cuenta con su autorización.


lunes, 21 de marzo de 2011

¿HABLAS POESÍA?

21 de marzo: DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA
(2010)
¿Hablas poesía?
Entonces percibirás
el sonido de mis lágrimas cayéndose
apuradas hacia el núcleo de una estrella.

Si hablas poesía
entenderás que me parta
en dos mitades cuando, en el deseo,
la lluvia me acaricie; y me disuelva.

Sabrás también
de lo que hablo cuando
digo que planto acebos en los vanos
 de mi campo adulto, y es así cuando soy siendo.

Si hablas poesía
quédate a mi lado,
que necesito de un intérprete
para entenderme con la gente amarga.

*


Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

miércoles, 16 de marzo de 2011

¡ MAMÁ ! (Relato)

(2004)
¡MAMÁ!  
            -No, si..., ¡ya te digo!, mírale ahí, repanchigado en el sofá, y venga fútbol y más fútbol, dale que te dale al mando. ¡Ay!, pero... ¿es que no se te mueve un poco el cuajo de verme? ¿es que no ves que no doy abasto?
            No, si ni me mira. ¡Si es que...! ¿Pero me estás escuchando o no?
            -¿Qué?
            -¡Y que no se ha enterao! Que pongas la mesa, hombre, que hagas algo, que te estás embruteciendo. Si es que no haces otra cosa desde que llegas a casa, que ni te ocupas del chico y al final nos va a dar algún disgusto, ya verás, pero tu ni te enterarás de nada, ¿para qué? Yo no sé de qué estáis hechos los hombres. Mira, un día hago las maletas y me voy. ¡Y ahí te quedas!, a ver cómo te las apañas solo. Me da igual, me llevo al chico y quédate con todo si quieres, sobre todo con la tele, claro, que desde que te apuntaste al Plus ese, me tienes harta. No, si me voy a comprar una para mi solita, la pongo en la habitación y veo lo que a mi me de la gana. O no, mejor allí te vas tú. A ver si yo no voy a poder sentarme en el sofá, (que es lo que más me gusta a mi cuando acabo de recoger todo), y ver lo que yo quiera, sin chuparme lo que quieras tú, viendo siempre a esos tíos corriendo detrás de un balón. Pues hijo, podían darle uno a cada uno para que no se pelearan, porque no sé qué le veis a eso. A mi me parece un aburrimiento. Pero tú, claro, crees que soy una estúpida porque no entiendo nada de eso. Ni quiero ¿sabes?, ni quiero. ¿Para que se me queda cara de alelada como a ti?, ¡pues anda!
            -¡Calla, calla!   ¡Cagüeeeeennnn!, ¡joder, cállate un poco, mujer!
           -Si es que encima no se le puede ni hablar. Que sepas que tu hijo dice que no entiende los quebrados, y tú podías ayudarle un poco -que le van a suspender las Matemáticas-, en vez de estar ahí plantao sin enterarte de que estamos los demás, y sin hacer nada. ¡Ay, pero qué güevazos tienes! Claro que tú qué sabrás cómo los tienes, si ya ni te los alcanzas a ver con la barriga que has echao de beber tanta cerveza y de planchar asiento con el culo en el sofá.
            -Oye, sin faltar  ¿eh?
         -¿Sin faltar? ¿Sin faltar? Hoy, porque tengo la tortilla a medio hacer y no la voy a dejar así, pero mañana..., mañana te haces tú la cena si quieres ir a la cama cenao, porque yo hago la del chico y la mía, y a ti que te den. Ya no te aguanto más.
            -¡Que te calles ya, coño!  ¡Joder, este árbitro está comprao, me cagüen la puta...!
          -¿Ves? ¿Ves qué bruto te has vuelto? Bueno, ya lo eras, pero más. Si al final vas a acabar como tu abuelo, que además de ruin y egoísta, era el más bruto del pueblo. ¿O es que no te acuerdas de lo que contaba siempre tu tía Patro? Cuando lo de aquella cabra que le dio una cornada en la cabeza, y el bruto de tu abuelo se midió la herida, luego agarró un cuchillo, se fue para la cabra y le hizo una brecha en el mismo sitio y del mismo tamaño que la suya. No, si... ¡qué voy a esperar yo de ti!, de tal palo...¡tal astilla!, ya se sabe.
            -Mira, si sigues así se me van a inflar los cojones y me voy al bar.
          -Pues vete y no vuelvas, que no se pierde nada. Pero no te vas, no, que aquí estás más cómodo. Claro que no sé qué es mejor, porque cuando eras más joven y no tenías tanta tripa, te largabas y me la pegabas con la primera, ¿o es que no te acuerdas de lo de la Charo aquella. No, si a mi sí que no se me ha olvidao, no; que eso lo tengo yo bien, pero que bien clavao aquí. No sé por qué me casé contigo. Y ahora, ya ves, ¡menuda cruz tengo yo, Dios mio!
            -Pero ¿de qué hablas? Anda, cállate un poquito, que estás más guapa.
            -¡Y encima me dice que me calle! ¡Que me calle yo! ¡Será cabronazo! Pues no me voy a callar no, que ya estoy harta de callarme. Y de todo, estoy harta de todo y ya no tengo ganas de nada, que tú me las has quitao, porque eres un egoísta y... ¿Y sabes qué te digo?, que me voy a la cama, que ahí se queda la tortilla y la terminas tú si quieres, porque al chico ya le di la cena antes, y a mi no me hace falta ni cenar ni nada, que ya se me ha quitao el hambre. Y que te quedes viendo el fútbol, y luego el baloncesto y después lo que te dé la gana; que yo no soy la esclava de nadie ¿entiendes?, y menos de un mierda como tú que ya no vale pa nada; porque si quiero los tengo así ¿sabes?, así, y a mi tú no me haces falta. Que me voy ¿vale?, me voy a la cama. Mira, mira, mira cómo me estoy yendo. Me voy ¿ves? ¿ves? Ya me estoy yendo, míralo.
            -¡Bueno!
           -¿Cómo que bueno? ¿Bueno? ¿Eso es todo lo que se te ocurre? ¿Bueno? ¡Pero, será capullo el tío! ¡Bueno!, dice, ¡bueno!, así ¡bueno! Y se queda tan a gusto. Si es que además eres un insensible, y yo te importo una mierda; me quiero morir, ya no aguanto más. Pues mira, voy a irme a la cama sí, que ya no tengo fuerzas y me da todo lo mismo,  y además voy a dormir muy bien con todas estas pastillas que me voy a tomar, el frasco entero me tomo para no despertarme y oírte roncar encima. Todo, mira, todo, ¡todo! ¡todo!
            -¿Pero qué haces? ¿Estás loca?
-Quita de ahí hombre, que ya me las he tragao, ¡para que te jodas!.
-Pero trae p´acá, coño, ¿qué has hecho? ¿te las has tomado o no?
-Sí
-¡Vomítalas, joder!
-No quiero.
-O te metes tú los dedos, o te los meto yo.
-¿Tú? Anda, mira, pero si ha movido el culo y todo.
-¿Tú eres gilipollas, o qué? ¡Que te metas los dedos he dicho!
-¡No!

-Papá, ¿qué pasa?
-¡Carlitos, rápido, llama una ambulancia!
-¿Qué pasa?
-El teléfono, hijo, trae el teléfono.

-¡Mamá!
-¡Car-li-i-i-i-tos!     


Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

martes, 8 de marzo de 2011

8 MARZO: ¿cuándo podremos llamarlo "día de celebración"? - (Poema: "BLANCAMIELES POETA")

8 de MARZO: "Día Internacional de la Mujer"
De momento, éste sigue siendo un día de conmemoración, de reflexión, de reivindicaciones por la igualdad de derechos entre ambos sexos.
Cuando consigamos convertirlo en día de celebración, ya no hará falta tener un día especialmente dedicado a la mujer. Ese día habremos conseguido MUCHO tanto mujeres como hombres.
Gracias a todas las mujeres que se ocupan de que esto sea un hecho.
Gracias -muy especiales-, a todos los hombres comprometidos, que también lo hacen.

(2006)
BLANCAMIELES POETA  

Blancamieles tuvo adormecida la corriente lírica de versos
que desemboca en el poema
que desemboca en el poeta
que desemboca en la poesía.


Y allí crece
            y se calienta
                       y se evapora
se llueve y se renace.


Blancamieles estuvo en coma creativo.


La manzana de los brujos, de los locos, de los necios…
taponaba la zona-verso de su blanca materia-gris amordazada.
Sólo a intervalos duermevelas
-y en descuido de los brujos-,
jadeó poemas de aprendiz.


Los satanes formaban circo vigilando su urna transparente.
Disfrazados de príncipes, besaban en la boca a Blancamieles,
que no escapaba de su estrofa de letargos.


Los abrazos de los príncipes valientes
tampoco pudieron despertar completa la musa a Blancamieles,
anulada casi,
de satanes brujos.


En un interludio de abrazos
despertó poeta de sí misma,
en soledad,
viva,
mirando hacia dentro su yo desdibujado,
suyo,
      sola.


Sin manzanas amargas,
sin príncipes satanes,
sin brujos,
sin príncipes valientes.


Ella
     con ella
               para ella.


Blancamieles nívea,
Blancamieles dulce,
Blancamieles verso,
                        poema,
                                   poeta,
                                          poesía.
Blancamieles, río de palabras.


Cuando regresaron los abrazos,
había emergido la poeta,
se había renacido de sus anestesiados restos.


Y odiaba las manzanas.


.
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)

viernes, 4 de marzo de 2011

MORIR EN EL CINE

MORIR EN EL CINE

 (2006) 

Cuando la gente se muere no se pone antes a decir cosas bonitas a los que tenga a su lado, no. Yo ya me he dado cuenta de que eso sólo pasa en el cine. En el cine –lo tengo comprobado-, si a uno le pegan un balazo –por ejemplo- y tiene un amigo a su lado que le sostenga del cuello mientras agoniza, el moribundo deja encargado al amigo que le diga a su mujer y a sus hijos cuánto los ha querido siempre, que los seguirá queriendo, que cuidará de ellos desde el otro mundo… y no sé cuántas cosas más. Lo dice, además, como si no le pasara otra cosa que el saber que le quedan sólo unos segundos o minutos de vida, pero nada más, como si los dolores no tuvieran nada que ver con la cabeza ni con la voz.
Pero yo sé que eso no es cierto porque ya he visto morir a dos personas y no se tienen muchas ganas de hablar en esos momentos, que a la gente le duele todo y no está para nada, no.
El primero que vi fue a mi abuelo. Unos días antes le dio no sé qué a la cabeza y se quedó alelao. El día que se murió, se murió y ya está. Me acuerdo muy bien porque yo siempre había pensado que antes de morir me cogería de la mano –como en las películas- y me diría: “Sebas, la colección de monedas antiguas quiero que sea para ti, por haberme ayudado a ordenarla”. Entonces yo lloraría y le besaría en la frente. Él, después de acariciarme la cabeza, abriría el cajón de la mesilla y me entregaría el tesoro. Pero no fue así. No digo que yo no llorara por el abuelo porque sí lloré, pero las monedas antiguas no tengo ni idea de dónde han ido a parar.
También vi cómo se moría el tío Félix que llevaba mucho tiempo enfermo en el hospital. Cuando murió estaba tan dolorido que se notaba a la legua que no le apetecía decir ni una palabra (o no podía). Pude ver cómo se moría porque quiso que lo llevaran a su casa a pasar los últimos días que le quedaban y yo fui con mi madre a verlo y…
Por eso digo que eso sólo pasa en el cine. En una peli vi cómo el que se estaba muriendo le pedía a su novia que se casara con él y todo. Yo eso no me creo que pueda pasar de verdad. Él seguía sonriendo mientras las lágrimas de la novia le caían en su  boca y por toda su cara. Así no son las cosas en el mundo real.
También se murió mi gato pero no sé cómo pasó. Y me alegro, porque no hubiera podido soportar que no me pudiera mirar siquiera.

Soy muy joven para haber visto todo esto, ya lo sé, pero, como dice mi madre, “por hache o por be, este chico tiene que estar siempre metido en todos los fregaos”.
Cuando mi madre vio que el tío Félix estaba como estaba, me mandó a casa, pero yo hice como que me iba y me quedé asomado a la puerta mirando por entre la rendija de las bisagras. Ellos, como estaban a lo suyo, ni se percataron de mi presencia. Pero a mí no me dio miedo.
 Eso sí, he aprendido a aprovechar mejor la vida y no esperar al último momento, así que ya le he dicho a todo el mundo lo que les pienso dejar si me pasara algo. Y a Bea, que es mi novia, le digo siempre que la quiero mucho, no vaya a ser que luego no me dé tiempo.
Y es que el cine es el cine, pero la vida es otra cosa.
*

Vídeo correspondiente a un comentario de Amador Muñoz sobre esta entrada.

Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)