VEN, PASA SIN LLAMAR
MENSAJE Y CANCIÓN DE BIENVENIDA AL BLOG
(Pinchar sobre el texto que sigue, para escuchar la canción):
martes, 9 de noviembre de 2010
POR QUÉ ME HABITO
martes, 12 de octubre de 2010
INSTANCIA AL CORAZÓN QUE SURTA EFECTO
miércoles, 6 de octubre de 2010
LA CASA 4
Relato en 4 tiempos
Andrea llegó a la casa.
Sentía su vida como una película proyectada en exclusiva para la niña que allí fue, jugando en aquel patio y en aquella huerta. No pudo evitar que lo primero fuera echar un vistazo a la morera, preguntándose antes si existiría todavía. Comprobó que sí, y el sabor de sus moras maduras le evocó aún más recuerdos. Luego se dirigió al interior. Entró en la cocina (primera puerta a la derecha, lo recordaba perfectamente), y su mirada se quedó clavada con expresión de ternura en el poyete de la ventana donde ella dejaba siempre sus muñecas de cartón-piedra mientras comía. Tocó las paredes suavemente como si acariciara piel viva. Y así, rozándolo todo con un tacto consciente, recorrió toda la casa. Toda su vida se recreaba con ella.
Le pareció que la niña y ella se desdoblaban y sintió deseos de cruzársela por la escalera que conectaba con el piso de arriba, abrazarla y decirle: “mira, pequeña, he llegado hasta aquí y todo esto vuelve a ser tuyo, para que juegues e inventes más aventuras. Yo las escribiré en un cuaderno de colores y lo cerraré cada día con una cinta dorada que envuelva tu preciosa fantasía.
La casa era la niña, pero una niña sabia, que conocía casi toda su vida futura. Estaba recogida en sus recuerdos.
Andrea saltó de esos pensamientos al presente y firmó el contrato de compra-venta. Con él en la mano, sintió el ciclo de la vida, ese donde el final es el principio y cada comienzo encarna un fin. Lo apretó fuerte entre las manos, como si agarrara la vida misma y subiendo a su coche, tomó el camino de regreso, esta vez sabiendo que pronto volvería y se sentaría a la sombra de su casa a recordar y vivir. FIN
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)
miércoles, 29 de septiembre de 2010
LA CASA 3
Relato en 4 tiempos
Andrea llegó a la casa.
-¡Pero entre, no se quede ahí, le dejarán verla gustosamente, se lo aseguro! Y Andrea solo gastó el tiempo necesario para agradecer la información antes de aceptar la sugerencia. Abrió el portón y las sensaciones fueron desfilando en perfecto orden. Lo primero, el leñero techado que el mastín utilizaba para dormir y donde ella escondió una vez sus zapatitos. Después, el patio de sus juegos y aquellos curiosos rituales infantiles, luego..., ¡cómo se le agolpaban las sensaciones en que se convertían imágenes y recuerdos! Con su imagen de niña ocupando esos espacios, recordó a sus hijos, algunos ya casi adultos. Quizá no fueran como ella les soñó, pero eran sus hijos y se sentía feliz si les veía aceptar sus vidas y había amor en sus miradas. Ya no eran bebés, ni siquiera niños, pero aún la necesitaban.
La casa estaba hecha solo de emociones y sentimientos agrupados. Eran las raíces de aquel árbol preñado ya de frutos, que conformaban su vida; era sus pilares y el centro de su seguridad.
A Andrea le pareció oír expresiones de su madre que ella misma reproducía sin saber muy bien por qué, desde hacía algún tiempo.
Lo miró todo, y todo lo que pudo acarició, incluyendo el huerto, con el guiño a la morera, gesto que tuvo la sensación de ser correspondido. Ese árbol, que a ella le parecía el de la vida, estaba allí, delante de sus ojos nuevamente.
Se resistía a dejar la casa tan pronto, cuando le ofrecieron una excusa perfecta para alargar un poco la visita.
-Supongo que le gustaría quedarse un rato más, ¿verdad? –le dijo una mujer, que apareció tras la puerta de entrada-. Dentro de unos minutos vamos a servir una merienda, ¿querría acompañarnos?
-Sí, gracias, -dijo sin vacilar un momento-, me encantaría. Y la conversación fluyó sin encontrar tropiezos.
Al atardecer, reanudó el camino y, las preocupaciones familiares que venían ocupando casi toda su mente antes de llegar, fueron sustituidas sin ningún esfuerzo, por una imagen que le llenaba de alegría: una niña con su mismo nombre, corría de un lado para otro de la casa, riendo con esa gracia contagiosa de la que solo los niños conocen el secreto. Sonrió y le invadió una alegre sensación de bienestar. (continuará)
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)
martes, 21 de septiembre de 2010
LA CASA 2
2ª parte: DISPERSIÓN
Andrea llegó a la casa.
Se asomó a la huerta, vio la morera cargada de frutos maduros. Se acercó a probarlos. Miró el resto de los árboles, pero un pensamiento un poco fuera de contexto le distrajo: “¿dónde habría dejado la cinta de Los Rollings que venía oyendo en el coche?“ Cuando comprobó que la tenía en su bolso, se relajó, volvió a centrarse en la visión de la casa, y su corazón joven se enterneció al reconocer el lugar que más le había gustado para sus juegos. ¡Cuánto había crecido y pensado desde entonces!
Sí que se acordaba de la casa, de todas sus habitaciones y rincones, pero hubo un detalle que le llamó la atención especialmente: No le parecía ahora tan enorme. Era grande, sí, pero no tanto como ella había grabado en su cerebro, ya un poco más agrandado también.
De este pensamiento saltó, sin paso intermedio, al que ocupaba desde hacía unos meses el porcentaje más grande de su mente: “¿qué estaría haciendo Jaime en ese momento?, ¿la seguiría queriendo -o gustando-, o se habría olvidado de ella en todos esos días?”. Tenía tantas ganas de llegar y contarle todo lo que había visto… Se tranquilizó pensando: “mañana, mañana mismo estaré a su lado de nuevo”. Y se sentó sobre el poyete en que acostaba a sus muñecas. (continuará).
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)
viernes, 17 de septiembre de 2010
LA CASA 1
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)
Andrea llegó a la casa.
Llevaba en su manita el pequeño cabás que siempre utilizaba en la Escuela de Párvulos. Lo dejó en el suelo para poder jugar libre de trabas por el patio. Su casa, la casa en la que ella hacía "casa" si venían mal dadas y algún peligro acechara, estaba así, como posada dentro del escenario natural de aquel pueblecito de montaña. Si alguien le hubiera preguntado a ella si la casa era bonita, hubiera dicho simplemente: “¡pues claro!” Y si hubieran querido saber por qué, quizá sólo escucharan como respuesta: “porque es mi casa y es muy grande y tiene un patio para jugar”.
Era bonita porque era su casa, simplemente por eso. Había nacido allí, y Andrea aún estaba en los años en los que se goza de esa maravillosa inconsciencia que sólo poseen los niños y que permite que todo sea porque sí, sin más, sin buscar recovecos.
Ese patio, que escondía misterios conocidos sólo por ella, se convertía en su mundo, solitario a veces, pero pleno de vida. ¡Era tan fácil y natural para ella crear, inventarse personajes y darles vida en su cerebro en aquel marco...! Y la huerta, con la gran morera, allá, al otro extremo, la huerta a la que llegar se convertía en una aventura peligrosa, al tener que atravesar el pasadizo oscuro y sortear después las babosas que salían al sendero de entre las hortalizas, las que a ella le daban tanto, tanto miedo. Esa aventura tardó en poder correrla a solas, pero acabó consiguiéndolo.
Era una casa enorme, sí -así al menos la veía ella-, en la que cabían todos y cada uno de sus sueños de infancia, y con ese sentimiento de seguridad, Andrea se quedó dormida al sol en la esquina preferida de sus juegos. ¡Qué grande, qué enorme era su casa! (Continuará)
miércoles, 25 de agosto de 2010
LAS MENTIRAS DE LA LUNA ("Pocuentos")
LAS MENTIRAS DE LA LUNA ("Pocuentos")
La luna es una mentirosa -me dijeron.
¿Sííí? –contesté yo-, ¡no digáis eso de la luna!
La luna dice muchas trolas –insistieron-.
¿Y por qué decís eso?, ¡qué sabréis! La luna es
frágil, redonda, plateada, lejana, interminable, misteriosa...
¡Eso, eso! –machacaron-, cortando mi discurso pro-lunero.
¡Sí, misteriosa!, por eso juega a despistarte.
Si te callas lo contamos. ¡Silencio, escucha!:
Si la forma de la luna es la de la letra D,
entonces..., entonces es: ¡Creciente!
Y cuando es de C su parecido,
no es Creciente, no, que es Decreciente.
¡Caray! -me dije-, ¡cómo es la luna!
Siguieron esas voces con la martingala
y me cantaron la tonada sefardí:
Yo me enamoré de noche
y la luna me engañó,
Si otra vez yo me enamoro
será de día y con sol.
¡Me dio miedo de la luna!
Y otra vez:
¡no la mires, no la mires que te engaña!,
si hasta al mar lo vuelve loco, ¿no lo ves?
¡No te fíes nunca de la luna!
No pude resistirme y la miré.
Su guiño me caló en el alma,
y seguí jugando a lo que había empezado ya,
¡no se puede resistir un guiño de la luna!
A la mañana, me encontré sudando entre la arena,
sola, perforada de mil sueños
que se había llevado el mar.
.
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)
viernes, 16 de julio de 2010
CUANDO FUI ÁRBOL...
.
.
.
viernes, 25 de junio de 2010
"DIÁLOGOS A CUERPO ABIERTO"
NOTA: Este cuadro, del pintor mexicano Juan Sebastián Barberá, co-fundador del Grupo "DRAGONEROS", fue pintado íntegramente durante una de las representaciones de la Performance de Poesía y Narrativa Eróticas "Profanando la letra... Diálogos a cuerpo abierto", que vengo representando junto con Paola Herrera y Patricia Monge (Grupo "Dragoneros").
martes, 1 de junio de 2010
ADIOS
Comprobé que el pulso no latía. Me recosté en su pecho: ¡ni un sonido! Asentiste, así que lo amortajé sin prisas y me ocupé después del protocolo funerario.
Más tarde, sobre la tumba, recité unos versos. No hubo losas; la alfombré de plantas siempremuertas -decidí cambiarles el nombre esa mañana, al arrancarlas del jardín para el transplante-.
La ocasión bien merecía un respiro.
Levanté la vista y allí estabas. A mi lado no, pero sí en frente, mirando también hacia la tumba. Ni una mueca, ni una lágrima.
Firmamos los papeles y estrechamos la mano de quien autorizó el levantamiento del cadáver tras certificar su muerte, dictaminando, así mismo, sobre el reparto de la herencia.
Al dejar el edificio, dos besos en las mejillas para el adiós y el cambio. Distintos puntos cardinales.
Descanse en paz el amor –nos pensamos-.
.
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)
miércoles, 12 de mayo de 2010
HOMBRES DE BARRO SIN AGUA
Quizá te acuerdes. Tú también sucumbiste a la tragedia. Como yo, como todos, como todo.
Las reservas de agua almacenadas no tardaron en llegar a su fin. Los juncos cada día eran menos, y menos verdes los que aún se resistían. Todos sabemos que si no hay juncos es que no existen manantiales. ¡Qué pocos reductos quedaban cuando ya se contaba por lustros la sequía! Quizá el mayor de todos, y que mantenía la vida aún sin extinguir del todo, fuera el ya casi hilillo transparente que corría entre las piedras del Gran Río, el que, una vez, había sido de verdad gran río. La cotización de sus riveras estaba muy en alza, era la poca humedad que aún quedaba. Sólo siguiendo la corriente subterránea de la que emanaba su principal caudal, podía extraerse algo de agua del subsuelo para no morir.
Los jardines interiores de las casas -¿lo recuerdas?- tenían la tierra horadada; horadada en busca de subsuelo acuoso. Polvo seco, eso y sólo eso aparecía, aunque todos lo intentaban.
Trata de pensar cómo sería un lugar en el que lo que se trafica en los tugurios fuera simplemente agua. Así eran las riveras del Gran Río. Los asesinatos, los abusos y la delincuencia llegaron de la mano.
Un día, el cielo se me puso rojo, las calles se pusieron rojas, el aire era tan encarnado que no podía ni mirarlo, entre otras cosas, porque mis ojos también tenían roja la mirada. Después no supe más.
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)
miércoles, 28 de abril de 2010
ACEPTACIÓN
miércoles, 24 de marzo de 2010
EROS TE SUCCIONA
EROS TE SUCCIONA
Planeabas en nube de obsesión,
cirro en el que entraste de su mano.
Te agradó que te palpara los sentidos,
que resbalara lento por tu piel de escarcha,
parándose a beber sobre tus curvas.
Y después,
deslizarse más aprisa, más abajo..., más violento.
Detenerse.
Zambullirse
en la piscina de tu área de recreo.
Allí fue donde ganando, perdiste la partida.
Porque te uniste a la catarsis de las equis prolongadas,
del no parar el motor ni en punto muerto.
Te absorbió la compulsión y el monotema.
Mil grados de calor, y permanentes,
son demasiado
para que no se acabe gripando la conciencia,
y tengas que escribir al Ave Fénix.
.
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez (texto y foto)
jueves, 11 de marzo de 2010
11-M (6 años después): Poema "SÓLO DOS MESES"
¿POR QUÉ ESTA FOTO? : porque simboliza -para mi-, la sangre y las lágrimas vertidas ese fatídico 11-M de 2004.
Por otra parte, la belleza de la foto deseo que simbolice la esperanza de un mejor entendimiento entre las distintas culturas, que ayude a embellecer el mundo.
MERECE LA PENA PINCHAR SOBRE LA FOTO PARA AMPLIARLA.
poema mixto: 11-M (tema social) y 10-A (tema intimista)
I (marzo)
He querido arrancar un mes del calendario,
caduco, ya sin tiempo, derretido;
y al agarrarlo, sentí la furia de los vientos,
el rigor del fuego desatado,
la locura de mil mares sin tierra en que reposen,
el grito de la muerte resonando
por los caminos de hierro del destrozo humano.
Un mes de truenos, de sangre, de lamentos;
un mes de un año
que pasará a la Historia de los libros
mes reventado de bombazos,
ríos de sangre en el andén del grito
(y esa otra sangre
donada en holocausto
para salvar las vidas de los casi muertos).
Odio y amor entrelazados.
Corrí a arrancar el mes del calendario
como si quisiera borrarlo del recuerdo
por no temblar de horror, de rabia, de impotencia...,
para no ver, tan de cerca
la desgracia,
pero arranqué también el mes presente
y pasé del Yo de todos
a mi propia pena,
esta vez fui yo quien lo arrancó de cuajo
abriendo así, mi privada caja de los truenos.
Olor a primavera, nacimiento,
y esa otra muerte,
la de aquel, que todavía no sé
qué es lo que se ha ido a hacer al otro mundo;
confusión, fastidio, desencuentros,
lluvia, mucha lluvia también
para limpiar la ira.
Con el papel en la mano del mes equivocado
oí la cantinela, otra vez, en mi cerebro
y unas notas
que eran gotas que empezaban a empaparme,
y esa voz
-la misma que me acosa cada año-:¿quién, pero quién me ha robado el mes de abril?Esta vez he sido yo,
lo hice sin querer, pero no temas
yo te aliso, te extiendo y desarrugo
y te devuelvo al año para que transcurras.
Te rodeo de amor para que vivas.
Abril es mío y quiero renacerlo,
desposeídamente mío,
eternamente pasajero
año tras año.
martes, 16 de febrero de 2010
NO QUERÍA SUFRIR
miércoles, 27 de enero de 2010
OLOR
el olor a tu cuerpo,
olor a ti,
tu olor.
Tú.
El tiempo que tardé
en tocarte con mi olfato,
verte al aspirarte.
Sentirte
Olerte
Estar
Aunque vuelvas para más irte,
ven,
perfúmalo de regresos.
Ven poco a poco,
rocía de ti
ese tu hueco,
al no estar, sigas estando.
Luego, si es tu deseo,
vuela…, vuela…, vuelaaaa...,
pero regresa
otra vez,
el olor se extinga en el ambiente
de lo que fue tu sitio siempre.
Es.
Hijo, menos mal
que ya vi dónde pensarte.
(2005)
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez
viernes, 18 de diciembre de 2009
ANATEMA
Título del cuadro: "Invierno en la Dehesa" ANATEMA
bello,
esbelto,
apuesto,
fuerte,
bravo… ¡olé!
De acuerdo también en el ¡olé!
Silueta viva de mi misma patria,
¡tooooro!
¡hele ahí tu garbo y compostura!
¡hele tu casta!
Una sonrisa cómplice por el guiño
azabache de tus ojos.
Hombre, ¿por qué?
¿Por…(¡qué temperamento adusto!)
qué… me miras, hombre, así?
Mírame vivo hasta que muera Yo.
Vivir…
hasta que la vida se me agote sola.
Mis ancestros se acostaron sobre la tierra deshecha.
Un hombre íbero dibujó el contorno y
se hizo el país… del ser que disfruta con mi muerte.
Me han acorralado, me llevan a la arena,
doy vueltas…, me torean, ¡es su Fiesta!,
me enfurezco, gritan... ¡Devolvedme a la dehesa!
¡¡¡Toro!!!
¡Hombre! ¿Qué?
¿Por qué tiñes con sangre taurina tu Piel de Toro?
Eres Arte, toro.
Arte es El Toro, Los Toros muerte son.
Sí.
Olé, toro, olé.
.
Todos los derechos©Ángeles Fernangómez
NOTA: la autora no intenta polemizar, simplemente deslíe entre versos su forma de pensar, y lo titula "Anatema" porque piensa que así se ve a menudo al pensamiento antitaurino todavía.
.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
POEMA CONTRA EL MALTRATO A LA MUJER
Foto de: Santiago Carrasco
CASADA CON DOS HOMBRES, DOS
No me llames tonta.
Si yo…
yo ya me lo digo, pero…
no puedo
divorciarme de dos hombres a la vez.
El ángel
está a veces poseído por el diablo.
Sólo a veces,
digo.
Y yo…
sigo amando al ángel,
del no sé apartarme.
Tengo miedo.
Si el diablo llega,
tengo miedo,
e invoco al ángel
que se ha ido de ese cuerpo .
Tengo mucho miedo.
No me llames tonta,
él me sigue amando cuando despliega sus alas,
como era
antes de que el diablo chupara de su cuello.
Hoy
ha llegado el diablo desatado.
Invoqué al ángel
pero no acudió.
Hoy
acaban de romperse
mis lazos
con los dos.
.